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Ciento Cinco Partidas de Ajedrez a la Vez

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Efesios 6: 12, RV95

EI juego de ajedrez se remonta a mucho tiempo atrás, al año 600 d. C., en lo que ahora es el norte de la India o Afganistán. El interés por el ajedrez parece haber seguido las antiguas rutas comerciales a través de China y quizá hasta la isla de Japón. En el siglo XI, los iraníes ya lo jugaban, y los europeos, en el siglo XIII. Hacia el siglo XV se le incorporaron las reglas que utilizamos hoy en día.

El ajedrez es un verdadero juego mental que requiere estrategias de múltiples dimensiones. Hay que mover un total de 16 piezas de un lugar a otro del tablero para burlar al adversario y acabar capturando a su rey. El truco consiste no solo en elaborar una estrategia para ganar la partida, sino también en predecir lo que hará el adversario. Desgraciadamente, algunos adversarios son tan talentosos que pueden calcular cada movimiento posible, para cada pieza de ajedrez, con varias jugadas de antelación.

Desde 1927, la mayoría de los ajedrecistas más hábiles han sido soviéticos, y Gary Kasparov fue uno de los más talentosos que jamás haya jugado. Podía jugar varias partidas simultáneamente, y se afirma que nunca perdió ninguna. El estadounidense más joven en convertirse en campeón mundial de ajedrez fue Bobby Fisher, de catorce años, y algunos lo consideran uno de los tres mejores jugadores de todos los tiempos. El 21 de marzo de 1916, un hombre llamado Frank Marshall, de la ciudad de Nueva York, hizo algo casi imposible: jugó 105 partidas de ajedrez simultáneamente. Ciento cinco jugadores locales se presentaron en el National Press Club de Washington D. C., para desafiar a este hombre. Sorprendentemente, Frank ganó 82 de las partidas, perdió ocho y empató 15.

El ajedrez es solo un juego, pero el gran conflicto entre el bien y el mal no es un juego. Es una guerra real que se libra entre Jesús y Satanás, y nosotros somos los jugadores. La estrategia se fijó hace mucho tiempo, antes de que el mundo fuera creado, y la partida se ganó en el Calvario. Todo lo que queda son unas cuantas batallas decisivas que se jugarán en los últimos años de la historia de la tierra. En Jesús se nos promete la victoria a todos.

¿Quieres formar parte de la celebración de la victoria que se avecina? Entonces entrega tu vida a Jesús hoy mismo y únete al equipo ganador.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.