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Equilibrista Temerario

Devocional adventista para adoslescentes 2022

No seas […] necio. ¿Por qué has de morir antes de tu tiempo?

Eclesiastés 7: 17, LBLA

El 30 de junio de 1859, un francés llamado Charles Blondin hizo algo que ningún ser humano había hecho antes. Atravesó las cataratas del Niagara sobre una cuerda floja de 5 centímetros (2 pulgadas) de diámetro y de 335 metros (1,100 pies] de largo, extendida a 50 metros (160 pies) por encima de la furiosa catarata. El temerario, vestido con mallas rosas y una túnica de seda amarilla con lentejuelas, realizó la hazaña ante una multitud de unas 10,000 personas. En los meses siguientes, Blondin hizo la proeza muchas veces más. Una vez se atrevió a cruzar caminando mientras llevaba a su representante a la espalda. En otra ocasión empujó una carretilla cargada, e incluso intentó el truco cruzando en un saco. Otras acrobacias incluían cruzar con los ojos vendados y sobre zancos, y sentarse a mitad de camino para cocinar y comer una tortita de huevo.

En la Biblia leemos acerca de muchos personajes que se arriesgaron y pagaron un alto precio por sus pecados. Adán y Eva comieron el fruto prohibido y perdieron su hogar en el Edén. Rebeca convenció a Jacob para que engañara a Isaac y le robara la primogenitura a su hermano. Por ello, Jacob tuvo que huir de su casa y ella no volvió a verlo. David se atrevió a tener una aventura con una mujer casada y cosechó las consecuencias muchas veces. Sus hijos intentaron robarle el trono, y su nación le perdió el respeto. Salomón se casó con demasiadas mujeres paganas y estas le robaron el corazón que había consagrado a Dios. Giezi se atrevió a pedirle regalos a Naamán en contra del mandato de Eliseo y contrajo la lepra por su codicia. Judas traicionó a Jesús y su culpa lo llevó al suicidio. El Sanedrín crucificó a Jesús y se fue a la tumba cargado con la culpa de haber asesinado al Hijo de Dios.

Pero hubo otros que asumieron riesgos calculados por Dios y recibieron una abundante retribución. Noé construyó un arca con un gran gasto personal y social y Dios salvó a su familia gracias a ello. Rut dejó su tierra natal y se convirtió en la abuela del rey David. Elías fue lo suficientemente valiente como para entrar en el palacio real de Acab para advertir de la sequía que se avecinaba y Dios le proveyó lo necesario durante la hambruna. Sadrac, Mesac y Abednego se negaron a adorar la imagen de oro de Nabucodonosor y se salvaron milagrosamente de las llamas. Daniel oro tres veces al día desafiando el decreto del rey y los ángeles de Dios cerraron la boca de los leones. Los discípulos de Jesús lo dejaron todo y pudieron pasar tres años caminando y hablando con el Creador del universo. Y lo más importante: Jesús murió en la cruz y nos salvó a ti y a mí para toda la eternidad.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.