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Ángel Bajo Fuego

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.

Mateo 25: 40, NVI

La Cruz Roja es una de las organizaciones humanitarias más generosas de la historia. En tiempos de guerra, sus voluntarios llevan ayuda médica a los soldados. También proporcionan alimentos y refugio a víctimas de incendios tratamiento médico a las personas que han sufrido catástrofes naturales como tornados, inundaciones y tsunamis. Y a través de sus campañas de donación de sangre, ayudan a millones de personas con el don de la vida.

El 22 de agosto de 1864, doce naciones de la Convención de Ginebra crearon esta organización humanitaria. Pero es a Clara Barton a quien recordamos cuando pensamos en la Cruz Roja, porque Clara dio a la Cruz Roja su verdadera identidad. La historia nos recuerda que fue una de las personas más bondadosas y desinteresadas del mundo. Durante la Guerra Civil Estadounidense, creó una agencia para ayudar a los soldados heridos. En 1862, obtuvo permiso para viajar detrás de las líneas enemigas, y llegó a ver algunos de los peores campos de batalla de la guerra, prestando ayuda a soldados tanto del Norte como del Sur.

He aquí una historia del servicio de Clara durante la guerra: al llegar al sangriento campo de batalla de Antietam, Clara vio cómo los cirujanos utilizaban hojas de maíz para vendar las heridas de los soldados. Los suministros médicos del ejército aún no habían llegado, así que Clara Barton dio a los cirujanos una carreta llena de vendas y otros suministros médicos que había estado juntando durante bastante tiempo. Luego se puso a trabajar. Las balas pasaban por encima de su cabeza mientras atendía los cuerpos de los hombres que habían ido a luchar entre sí y habían sido segados como si fueran hierba. La artillería retumbaba en la distancia mientras Clara llevaba agua a los hombres heridos y moribundos. Cuando se arrodilló para dar de beber a un hombre, sintió que le tembló la manga. Una bala había atravesado su manga y había matado al hombre al que estaba ayudando.

¡Qué valor! Qué fe tan valiente tuvo Clara en aquellas horas de miedo. Cuando a su alrededor yacían soldados sangrando, que probablemente morirían por infecciones y no por las balas, ella trabajó largas jornadas, aliviando la agonía de los que sufrían. Jesús vino a hacer eso. No importaba quién acudiera a él en busca de sanidad, nunca los rechazaba. Cuando los endemoniados y los leprosos clamaban por misericordia, él proveía lo que necesitaban: compasión, curación y aceptación. ¡Qué Salvador!

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.