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A la medida

¡Y estas cosas no son más que los bordes del camino, apenas el leve susurro que oímos de él! Pero el trueno de su poder, ¿quién podrá comprenderlo?

Job 26:14.

Hubo un tiempo en el que, si querías llevar un traje, tenías que ir al sastre. Aquel artesano de la tela, con una bola de multitud de alfileres en el hombro y un metro flexible, tomaba la proporción de cada una de tus formas y con esos datos trazaba y cosía.

Pero llegó Pierre Cardin con el prêt-à-porter y lo usual, hoy día, es ir a una megatienda, y simplemente buscar el número de tu talla. Unos pequeños ajustes y listo. Tanto es así que no todo el mundo puede permitirse un traje “a medida”, porque es casi un artículo de lujo.

Dios creó el universo para que pudiésemos vivir en él, y eso implica mucho más de lo que pensamos. El principio del “ajuste fino” (fine tuning) nos habla de ello. Muchas de las características del universo (las constantes y la relación entre dichas constantes) parecen adaptadas con todo detalle a la posibilidad de un mundo habitable. Si se hubiese producido una pequeña variación no estaríamos aquí. No existiría vida.

Algo tan insignificante como la relación entre la masa de un electrón y de un protón podría cambiarlo todo. Si fuera diferente, no tendríamos estructuras moleculares organizadas, y las estrellas se agotarían tan rápidamente que acabarían en agujeros negros. ¿Curioso? No, providencial.

Apenas si detectamos los “bordes del camino”, como dijo Job, pero percibimos con claridad que “hay camino”, que no somos materia al azar con reflexiones existenciales. Dios tomó los alfileres de la grandeza, la tela del universo y nos confeccionó a nosotros, a ti y a mí, un traje a medida. Esa actitud habla de precisión, de meticulosidad, de planificación y, sobre todo, de interés.

Somos criaturas de Dios y, he ahí lo relevante, somos sus criaturas. Se preocupa por nosotros, quiere que estemos cómodos y que seamos tan elegantes como él.

A principios del siglo XXI, un científico llamado Brian Greene, intentando armonizar los diferentes modelos que explicarían el universo, realizó un trabajo muy interesante sobre la “teoría de cuerdas”.

Como resultado de sus estudios escribió The Elegant Universe [El universo elegante] y, con expresiones propias de los físicos, nos sugería las que él denominó “costuras” del cosmos.

En las conclusiones del libro, afirma: “Cuando dirigimos la vista al futuro e intuimos todas las maravillas que puede almacenar todavía para nosotros, deberíamos también mirar hacia atrás y maravillarnos ante ese viaje que nos ha traído tan lejos”.

Y, qué curioso, allí, vez tras vez volvemos a encontrarnos con Dios.

Víctor M. Armenteros es doctor en Filología Semítica por la Universidad de Granada y doctor en Teología (Antiguo Testamento) por la Universidad Adventista del Plata (Argentina). Durante más de una década ha sido profesor de Sagrada Escritura y Lenguas Bíblicas en el Seminario Adventista de España. Actualmente comparte la docencia con la gestión, al ejercer como director de los estudios de posgrado de la Universidad Adventista del Plata y de la sede austral (Argentina, Paraguay y Uruguay) del Seminario Adventista Latinoamericano. Es miembro de la Asociación Española de Estudios Hebreos y Judíos. Ha colaborado como traductor en la Biblia Traducción Interconfesional y forma parte del equipo editorial de la revista DavarLogos. Es, a su vez, autor de diversos artículos sobre escritos bíblicos y literatura rabínica.