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Cuidar de los pobres

Ofende a su Creador quien oprime al pobre, pero lo honra quien le tiene compasión.

Proverbios 14:31

Los profetas del Antiguo Testamento a menudo amonestaban al pueblo de Dios para que no oprimieran a los pobres, las viudas y los huérfanos. Por ejemplo, Amós escribió: “Así dice el Señor: ‘Los de Israel han cometido tantas maldades que no dejaré de castigarlos; pues venden al inocente por dinero y al pobre por un par de sandalias. Oprimen y humillan a los pobres, y se niegan a hacer justicia a los humildes’ ” (2:6, 7).

En Proverbios Dios nos dice cómo espera que tratemos a los pobres: “El Señor destruye la casa del orgulloso, pero mantiene invariable la propiedad de la viuda” (15:25). “No cambies de lugar los linderos antiguos, ni invadas el terreno de los huérfanos, porque ellos tienen un poderoso libertador que saldrá contra ti en su defensa” (23:10, 11). Evidentemente, Dios no solo espera que respetes a las personas con bajos recursos, sino también te aconseja que lo ayudes.

Compartir con los necesitados quita el egoísmo del corazón y refleja el carácter y la misericordia Dios. En Mateo 25:31 al 46, Jesús contó la parábola del juicio, allí dice que cuando él vuelva separará a las ovejas de los cabritos. Las ovejas representan a quienes mostraron misericordia compartiendo alimentos con quienes no tenían y bebidas con los que tenían sed, hospedando a personas que no tenía dónde vivir, vistiendo a quienes no tenía ropa, visitando a los enfermos y a los prisioneros.

Pero algo importante es que cada vez que ayudemos a alguien lo hagamos de manera desinteresada, no para salir en una foto y subirla a una red social, ni para recibir felicitaciones y aplausos. Jesús dijo: “Cuando tú ayudes a los necesitados, no se lo cuentes ni siquiera a tu amigo más íntimo” (Mat. 6:3).

Dios mismo asegura: “Un préstamo al pobre es un préstamo al Señor, y el Señor mismo pagará la deuda” (Prov. 19:17). Dios, que todo lo ve, conoce las verdaderas intenciones y cuando Jesús vuelva recompensará a quienes cuidaron de los necesitados con humildad y sinceridad.

César Sánchez Murillo es pastor y, actualmente, trabaja como editor y traductor en la editorial GEMA Editores, México. Le gusta mucho hablar de Jesús a los demás, leer y le encantan los deportes.