Un joven fue a ver a Jesús, y le preguntó: «Maestro, ¿qué cosa buena debo hacer para tener vida eterna?», Mateo 19: 16.
Los animales y las aves ayudan a los humanos de muchas maneras. Hoy examinaremos a la paloma mensajera. Mucho antes de que existieran los teléfonos, la TV, la radio y la Internet, esta raza especial de paloma se usó durante muchos años para llevar mensajes.
De niño crié muchas palomas, pero nunca tuve una mensajera. Algunos de mis amigos sí las tuvieron, ¡y cuánto nos divertíamos con ellas! Las poníamos en jaulas y las llevábamos muy lejos de sus hogares. Luego abríamos las jaulas para que salieran, y nos apresurábamos a regresar tan rápido como pudiéramos. Casi todas las veces, las palomas nos superaban y estaban esperándonos para cuando llegábamos.
Durante la Primera Guerra Mundial y la Segunda, con frecuencia se usaban palomas mensajeras para llevar mensajes de un lugar a otro. Se dice que en la Segunda Guerra Mundial, los alemanes sujetaban pequeñas cámaras automáticas a las palomas. Se usaban temporizadores para activar las cámaras a medida que las palomas volaban. Así los alemanes se enteraban de las posiciones del ejército francés.
Una veloz paloma mensajera británica llamada Cher Ami quizá sea la más famosa del mundo. En la Primera Guerra Mundial, un batallón estadounidense se había quedado atrapado en una colina, detrás de las líneas enemigas, sin comida ni municiones y recibiendo disparos del enemigo. Entonces decidieron enviar a Cher Ami con un mensaje, gracias al cual, los soldados pudieron pedir ayuda y fueron rescatados.
Al contemplar Dios todo lo que había hecho, vio que era muy bueno. Había dado a Adán el privilegio de poner nombre a todas las criaturas. Luego lo había hecho, junto con Eva, responsable de cuidar la tierra. Eso demuestra que Dios ama al ser humano y confía en él. Agradécele hoy porque te ha confiado su mundo, y pídele que confíe en ti cuando hables de él a los demás.
Lecturas devocionales para Menores 2018
Un Planeta Increíble – Charles C. Case

