«El que da testimonio de estas cosas, dice: “Si vengo pronto”: Amén. ¡Ven, Señor Jesús!» (Apoc. 22: 20)
Si te ofrecieran un viaje con todos los gastos pagados a cualquier lugar del mundo, ¿a dónde te gustaría ir? Esa pregunta se me cruzó por la mente una mañana, mientras me preparaba para ir a la iglesia. Traté de pensar en lugares que me gustaría conocer ¿Alaska? ¿Suiza? ¿Inglaterra? ¿Florida? No soy muy aficionada a viajar y no se me ocurría ningún lugar al que realmente deseara ir. Estar en casa sonaba bien. ¡Casa! Entonces, se me ocurrió.
Ya tengo un viaje con todo incluido para ir a un lugar en el que nunca he estado. No hay un folleto informativo, pero tiene tantas características, que se escribió un Libro que habla de él. ¡Las ventajas de este viaje son increíbles! Puedo invitar a quienquiera para que viaje conmigo: familiares, amigos, vecinos. ¡A quien yo quiera! Va a ser el mejor viaje que haya hecho. Con seguridad, no es un viaje que quisiera perderme Y lo mejor es que, aunque es muy costoso, ya está todo pago.
Lo único que tengo que hacer es prepararme para ir. No necesito empacar, pues me darán la ropa que necesite al llegar allá: túnicas y coronas. Nos tratarán como realeza No necesito hacer reservas; ya se encargaron de eso. El Libro afirma que nos hospedaremos en mansiones hermosas. Tampoco tenernos que preocuparnos por la comida, ni por dar propinas. Encontraremos frutas y verduras frescas donde vayamos.
En este destino, gobierna un Rey. Podremos visitarlo, caminar y conversar con él. Podremos hacerle preguntas; y estoy segura de que tendremos muchas. No conozco la hora de salida, pero el Libro dice que lo único que tengo que hacer es estar preparada para cuando llegue el momento, a fin de no perder el vuelo. Entiendo que amigos a los que no veo desde hace mucho tiempo estarán en el viaje, e incluso familiares que hace años que no veo. La expectativa crece a cada momento ‘No puedo esperar! Leo sobre todo el gozo y la emoción que sentiremos al llegar, porque este hermoso y feliz lugar será nuestro hogar para siempre.
Ya que puedo invitar a otros a ir conmigo, te invito a ti; y tú puedes invitar a tu familia, tus amigos y tus vecinos a venir también. Ya casi es hora de ir a casa. Es hora de que Jesús regrese No te pierdas el vuelo. ¿Están todos listos? ¿Lo estás tú?
DONNA SHERNILL
Lecturas devocionales para mujeres 2018
Bendecida – Ardis Dick Stenbakken

