Y Moisés oró por el pueblo. Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Números 21:7, 8.
Rodeados de serpientes, los hebreos buscaron a Dios como ultimo recurso: «Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes (vers. 7).
Es muy humano buscar a Dios en el límite, cuando empezamos a padecer las primeras consecuencias de nuestros errores, como esos primeros síntomas que prenuncian una enfermedad grave. Pero, cualquier momento es oportuno para buscar a Dios. Finalmente, uno descubre que está solo en este mundo. ¡Y que la oración es lo único que tenemos!
Dios siempre tiene la respuesta a nuestras miserias y desgracias. La recomendación de Dios a Moisés alcanza a todas las edades.
Haciendo referencia a este texto, Jesús le dijo a Nicodemo: «Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» (Juan 3:14, 15).
La cruz de Cristo nos da el significado más profundo de aquella serpiente levantada en el desierto. Jesús es la «Serpiente», porque se hizo pecado para llevar nuestros pecados (2 Cor. 5:21). Jesús fue «levantado» en la Cruz, y al elevarse muestra tanto el triunfo absoluto sobre el poder del pecado (Col. 2:15) como la fuerza que atrae a todos hacia él: «Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo» (Juan 12:32).
Pero, no basta con saber que Cristo fue levantado en la Cruz. Él fue levantado también para que elevemos nuestra mirada al Calvario. Es más fácil mirar nuestras propias obras, o mirar a cualquier lugar, antes que al abismo que se abre delante de nosotros. No queremos encontrarnos con nuestras miserias. Por eso las negamos, las reprimimos. Es tan imposible mirarse a uno mismo como lo es mirar nuestras espaldas sin darnos vuelta. Pero la Ley es nuestro espejo. ¡Y la cruz, nuestra salvación! Que podamos ver nuestra necesidad es obra del Espíritu Santo; satisfacerla es la obra de Cristo. ¡Jesús es tu único recurso!
¡Fija tus ojos en Cristo! ¡Él es tu esperanza!
Oración: Señor, ayúdame a mirarte cada día.
Lecturas Devocionales Para Adultos 2019
Las Oraciones más Poderosas de La Biblia – Ricardo Bentancur

