Y oré a Jehová, diciendo: Oh Señor Jehová, no destruyas a tu pueblo y a tu bondad que has redimido con tu grandeza, que sacaste de Egipto con mano poderosa.
Deuteronomio 9:26
En esta oración, Moisés parece orar por el pueblo, pero también en favor de Dios: «No sea que digan los egipcios que nos sacaste para matarnos en el desierto» (Deut. 9:28). ¡Moisés se preocupa por la reputación de Dios entre los paganos egipcios!
«Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho» (Núm. 14:20). Nuevamente, ¿cuál fue ese dicho? «La grandeza de tu misericordia» (Núm. 20:19). La misericordia es la esencia del carácter de Dios. Es la única garantía de todo perdón. Pero, además, Dios vio en Moisés vislumbres del amor infinito.
El Señor se conmovió por la oración ferviente y desinteresada de su siervo. Dios no podía rechazar los ruegos de alguien que pensaba más en su pueblo que en su propia vida. ¡Qué revelación del amor de Dios en el corazón de Moisés! «Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos» (Juan 15:13).
Decir que «Jehová se arrepintió» de lo que quería hacer es un intento débil de expresar los hechos divinos en palabras humanas (ver Éxo. 32:14). En realidad, Dios no cambia de propósito, porque conoce el porvenir desde el principio (ver 1 Sam. 15:29). Sin embargo, cuando tú y yo nos arrepentíamos, y abandonamos el pecado que nos va carcomiendo como esas termitas que devoran silenciosas el floema de un árbol hasta que lo derrumban, Dios también se «arrepiente» y nos libra del poder de ese pecado. La gracia de Dios es infinita. No cambia. Y, aunque nosotros somos nuestro peor enemigo, ¡Cristo nos libera de nuestra vocación autodestructiva!
El amor de Dios inspiró esta oración intercesora en el corazón de Moisés. Es un amor que se despoja totalmente. Como el de Cristo (Fil. 2:6-8).
Pero nosotros ¿cómo despojarnos? ¿Cómo negarnos a nosotros mismos? ¡Nos duele! Sin embargo, cada día, gradualmente, poquito a poco, podernos donamos más a nuestra familia, a nuestros amigos, a nuestros compañeros de trabajo, a los desconocidos. Es un aprendizaje. Un camino por recorrer que hoy puedes comenzar a transitar.
¡Que tu día comience con el espíritu de la oración de Moisés!
Oración: Señor, quiero donarme más a la vida.
Lecturas Devocionales Para Adultos 2019
Las Oraciones más Poderosas de La Biblia – Ricardo Bentancur

