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Una oración desesperada

Lecturas devocionales para Adultos 2019

Y clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él.

1 Reyes 17:21

La historia de Elías se inicia de manera súbita y violenta. Irrumpe en el palacio del rey Acab para lanzar con voz de trueno una profecía terrible: «Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra» (1 Rey. 17:1). Fue una palabra de denuncia y castigo divinos por la conducción impía del rey y las maldades de su infame esposa, Jezabel.

Luego de irrumpir en el palacio, inmediatamente Dios envió a Elías al exilio para que el rey no lo asesinara (vers. 3). Así, la escena se trasladó del palacio real a un arroyuelo, y de allí a la intimidad de una humilde vivienda de una viuda y su hijo, con quienes convivió durante el exilio.

En aquella casa ocurrieron dos hechos milagrosos que muestran que Dios provee en medio de la crisis. Primero fue el hambre, que puso a la mujer y a su hijo al borde de la muerte. En esa situación extrema, Elías les enseñó a vivir por fe, mostrando que, aunque arrecien los vientos de la adversidad, Díos proveerá día a día el alimento para sus hijos fieles (vers. 13-16). La prueba siguiente fue incluso más horrenda. El hijo, el único bien que poseía la pobre viuda, enfermó gravemente hasta que falleció. Y nuevamente Elías intervino con un prodigio: resucitó al niño. El milagro demuestra que nada hay imposible para Dios, y que el mismo Dios que denuncia la injusticia en el palacio se ocupa de una viuda desesperada en estado de duelo: «Padre de huérfanos y defensor de viudas es Dios en su santa morada» (Sal. 68:5).

Quizá llevas en tu alma el dolor por la muerte de un hijo, que jamás has podido enterrar. ¡Cuántas lágrimas! ¡Dios cuenta tus lágrimas! Muchos duelos cargamos en nuestra vida. Un matrimonio se rompe. Una familia naufraga. Un hijo deja la fe.

Dale tu duelo a Dios cada día en oración. Porque «él lleva la cuenta de codas tus angustias y ha juntado todas tus lágrimas en su frasco; y ha registrado cada una de ellas en su libro» (ver Sal. 56:8; NTV).

Oración: Gracias, Señor, porque en la desesperación tú siempre respondes. 

Lecturas Devocionales Para Adultos 2019
Las Oraciones más Poderosas de La Biblia – Ricardo Bentancur