Y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida.
1 Reyes 19:4.
¿Estás en la cueva?
Después del éxito del monte Carmelo, Elías, agotado por el estrés y el esfuerzo enorme que le demandó esa intensa jornada, e informado de que Jezabel lo buscaba para matarlo, cayó abatido en una profunda depresión y huyó camino a Beerseba, en Judá (ver 1 Rey. 19:1-3). En medio del desierto buscó la sombra de un enebro, «y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida» (vers. 4). El Señor envió un ángel para alimentarlo, lo dejó descansar, y luego le dijo que continuara su camino.
Luego de caminar cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios, cerca del lugar donde Moisés había recibido las tablas de la Ley, Elias se metió en una cueva. Sumido en la oscuridad, en medio de su angustia y pesadumbre, se sintió solo (vers. 10, 14). En esas circunstancias críticas lo alcanzó la voz de Dios con un mensaje esperanzador: «Ve, vuélvete por tu camino» (vers. 15). Dios le dijo que no estaba solo, como él creía: Aún había «siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal» (vers. 18).
Cuando tu horizonte parece desdibujarse, cuando no ves salida alguna, cuando los problemas te agobian, cuando te hundes en la desesperación, puede que busques «una cueva» para huir de la realidad y dejarte morir. ¿Cuál es tu cueva? Hoy, como a Elías, Dios te pregunta: «¿Qué haces aquí?» (vers. 9). Y te dice: «Levántate y come, porque largo camino te resta» (vers. 7).
Siempre me ha ocurrido que, cuando caigo «en el pozo»,siento que se me ha terminado el camino. El problema es creer esto durante mucho tiempo. El Dios de Elías abre caminos en el desierto y en la noche más oscura.
Cuando no ves más allá de tus posibilidades, él dispone de gente que te ayuda, y acomoda las circunstancias más difíciles para tu bien (Rom. 8:28).
Puede que hoy mires el camino y no veas tus pies, sino solo el abismo pero Dios está a tu lado. Extiende tu mano y aferra la suya, y con el tiempo verás que te dirigió de la mejor manera.
Oración: Gracias, Señor porque eres mi auxilio en la tribulación.
Lecturas Devocionales Para Adultos 2019
Las Oraciones más Poderosas de La Biblia – Ricardo Bentancur

