E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo! […] Y le otorgí Dios lo que pidió.
1 Crónicas 4:10
¿Somos realmente cristianos sin ganar un alma para Cristo?
Finalmente, la oración de Jabes se eleva hasta alcanzar la más excelsa y sublime dimensión ética: el deseo profundo de llevar un alma a los pies de Jesús.
«Ensanchar el territorio» también significa alcanzar con el evangelio a los miembros de nuestra familia, de nuestra comunidad, de nuestro país, y hasta los confines de la Tierra. Dice la Palabra de Dios: «Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hech. 1:8).
En Hebreos 11, Pablo habla de las mujeres y los hombres que se sometieron a toda clase de aflicciones para extender el territorio de la fe: «Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados. maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos estos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros» (Hebr. 11:34-40).
¡Qué profundas estas últimas palabras! La obra de esos hombres y mujeres que extendieron el territorio de la misión mediante la fe y el sacrificio no será vana, porque nosotros la continuaremos hasta el día de la Redención, cuando todos juntos, ellos y nosotros, recibiremos la recompensa de la vida eterna.
El texto de Hechos 1:8 dice que nuestra misión empieza por «Jerusalén»: ¡Nuestra familia! ¡Es más fácil ganar a un desconocido para el evangelio que llevar a un ser amado a los pies de Jesús! ¡Es más fácil dar dinero a la misión que dar ejemplo de cristianismo genuino a nuestros seres más cercanos! Nuestro primer compromiso es con nuestros amados.
Que Jesús «ensanche el territorio» de nuestro corazón, para que, por nuestro ejemplo silencioso, permanente y poderoso, haya frutos de vida eterna en nuestra propia familia.
Oración: Señor, quiero ser parte de tu misión en este mundo.
Lecturas Devocionales Para Adultos 2019
Las Oraciones más Poderosas de La Biblia – Ricardo Bentancur

