Dijo David: Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo. Tuya es, oh Jehová, la magnificiencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas.
1 Crónicas 29:10,11
Desde el comienzo de su reinado, David quiso erigir un templo a Jehová (ver 1 Crón. 17:1). A pesar de que no se le permitió levantar ese templo, porque había sido un hombre de guerra, con sangre en sus manos (ver 1 Crón. 22:8-10), Dios no alejó la idea del rey con enojo o desdén, como si David hubiera tenido un deseo indigno. El Señor honró a su siervo incluso cuando declinó su oferta: su hijo lo construiría. Contando sus últimos días sobre esa Tierra, David pensó nuevamente en la casa de Dios, que no sería su herencia sino obra de la siguiente generación, y se dispuso a reunir los materiales más costosos para ella (vers. 1-11). Y ahora, estos tesoros debían ser entregados a otros. ¡Qué lección de vida nos deja el gesto de David! Hay un momento cuando solo debemos pensar y actuar por los que han de continuar nuestra labor, por la siguiente generación que ha de tomar la antorcha.
En este contexto, ya anciano, recordando el modo en que Dios había guiado al pueblo en las generaciones que lo precedieron y el modo en que lo había guiado a él, David prorrumple en una oración de alabanza.
Tú y yo, hoy mismo, tenemos muchos motivos para alabar a Dios. ¡Alabémoslo! «El alma puede elevarse hacia el Cielo en alas de la alabanza […]. Presentémonos, pues, con gozo reverente delante de nuestro Creador, con ‘acciones de gracias y voz de melodía’ » (CC 104).
Tu alma siente a Dios tan naturalmente como el cuerpo siente el calor del sol o el perfume de una flor. Todo lo que te rodea puede ser motivo de alabanza a Dios, aun las pruebas. ¡Cuánto bien le hace al corazón la alabanza mañanera para enfrentar la fatiga del día! Tu oración puede ser inaludible para otros, porque brota desde lo profundo y más secreto de tu corazón, pero será siempre audible para Dios.
Oración: Señor, te alabo por todo lo que haces en mi vida.
Lecturas Devocionales Para Adultos 2019
Las Oraciones más Poderosas de La Biblia – Ricardo Bentancur

