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Dame sabiduría – 1

Y Salomón dijo a Dios: Tú has tenido con David mi padre gran misericordia, y a mí me has puesto por rey en lugar suyo […] Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo. 2 Crónicas 1:8. 10.

¿Cómo administras el poder que Dios te ha dado?

Este es un texto plena de enseñanzas. Tiene dos partes bien diferenciadas: el reconocimiento por parte de Salomón de la misteriosa soberanía divina que lo elige rey de Israel y un pedido de sabiduría para gobernar a su pueblo.

Esta oración destila la humildad de un hombre que sabe reconocer que hay un poder supremo por encima de su propio poder. Casi no hay rey que, teniendo fuerza suficiente, no esté dispuesto a convertirse en un ser absoluto. Esto es válido en todos los ámbitos de la vida, tanto para los que se dedican a la función pública, los políticos, los funcionarios de un Gobierno, como los que manejan una empresa, pastorean una comunidad religiosa o administran una casa. Todos tenemos una porción de poder para administrar. ¡Qué fácil es caer en el resbaladero de creernos absolutos! Dios es soberano y bondadoso, nos coloca en lugares y circunstancias especiales, y nos dota de talentos, pero no siempre recordamos para qué recibimos esos talentos.

Casi todos podemos soportar la adversidad, pero el carácter de un hombre se prueba cuando sustenta poder. Salomón comenzó bien: humilde y reflexivo. Pidió sabiduría, y Dios se la otorgó en abundancia. Con esa humildad inicial, consolidó el reino, las conquistas de su padre, trajo paz, edificó el Templo, y escribió miles de proverbios y poemas que hasta hoy son patrimonio de la humanidad (ver 1 Rey. 3; 4; 7; 9).

Pero la sabiduría no permanece en un cuerpo sometido a la lujuria. Aquellas mujeres que conformaron su harén, y a través de las cuales intentó hacer alianzas con otros reinos paganos, introdujeron la idolatría que erosionó la fe de Israel y debilitó su poder político (ver 1 Rey. 11: 1-43; Deut. 17: 16-20). Con los años, Israel se dividió y nunca más se unió.

El hombre más poderoso es dueño de sí mismo.

Dios te ha dado poder para que gobiernes tu vida, administres tu casa. Si sabes administrar ese pode, sabrás controlarte y podrás gobernar una casa y un reino.

Oración: Señor, dame humildad.

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