«Yo iré delante de ti, derribaré las alturas, romperé las puertas de bronce y haré pedazos las barras de hierro”
(Isaías 45:2).
Las primeras llaves se hacían de hierro, pero con el agua se oxidaban. Así que comenzaron a hacerlas de bronce, que es una mezcla metálica de cobre y estaño.
Moisés aconsejó al pueblo de Israel que, si guardaba los mandamientos de Dios, en la tierra que iban a poseer no solamente iban a tener alimentos en abundancia, sino que también iban a encontrar hierro y de los montes iban a sacar cobre. Pasaron muchos años y, en esa misma región, el rey Salomón mandó a preparar clavos de hierro para las puertas y grapas de bronce para el Templo. Dios seguía bendiciendo a su pueblo con el paso de los años.
En la Biblia, al hierro se lo conoce como un metal fuerte e indestructible. Sin embargo, Dios nos asegura que él es más fuerte que cualquier metal, incluso el hierro. La Biblia dice: «Yo iré delante de ti, derribaré las alturas, romperé las puertas de bronce y haré pedazos las barras de hierro” (Isaías 45:2).
Desafío: Busca una llave, un clavo, tornillo o tuerca en tu casa y pégalo sobre esta página. Escribe debajo el versículo de hoy.
Lee más en la Biblia, [Deuteronomio 8:9]; [1 Crónicas 22:3].
Lecturas Devocionales para
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Preguntas Grandes y Pequeñas –Stella Romero

