Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no solo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos.
1 Tesalonicenses 2:8.
Una lectura superficial de las Epístolas puede darnos la impresión de que la iglesia cristiana se levantó solo por los esfuerzos de los apóstoles, pero los escritores de estas cartas a las iglesias saludan y agradecen a sus colaboradores, entre ellos a varias mujeres. En su Segunda Carta a Timoteo (2 Timoteo 4:21), Pablo menciona a Claudia. Aparte de esta mención, no sabemos nada más acerca de ella, pero podemos empezar a formarnos un cuadro de su persona al recoger las referencias de Pablo a otros colaboradores.
También reconoce a Febe. “Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea” (Romanos 16:1, RV00). También a Priscila y su esposo Aquila, “mis colaboradores en Cristo Jesús, que expusieron su vida por mi” (vers. 3,4). Y María, “la cual ha trabajado mucho entre vosotros” (vers. 6); a Trifena y Trifosa, “las cuales trabajan en el Señor”, y “la amada Pérsida, la cual ha trabajado mucho en el Señor” (vers. 12); a la madre de Rufo, “que también fue madre para mí” (vers. 13, RV00); a Julia, a Nereo ya su hermana (vers. 15).
¿Qué tienen en común con Claudia estas colaboradoras de Pablo? El trabajo denodado para la iglesia del Señor; su cariño demostrado a Pablo en sus tribulaciones; su abnegación; el prestar su casa para adorar a Dios.
Según el apóstol, ¿cómo había de tratarse a estas mujeres líderes que lo daban todo sin pedir nada? Con dignidad y consideración. Incluso cuando supo que entre dos de ellas había surgido un conflicto, pidió que el emisario que había mandado a aquella iglesia las ayudara a reconciliarse: “Ruego a Evodia y a Síntique que sean de un mismo sentir en el Señor. Te ruego a ti, fiel compañero [Epafrodito], que ayudes a estas hermanas que trabajaron conmigo en el evangelio” (Filipenses 4:2, 3, RV00).
Pablo, quien tuvo conflictos con Pedro y con Bernabé, entendía que puede haber diferencias de parecer entre líderes, pero que es posible reconciliarse y volver a la armonía.
Podemos estar seguras de que Claudia aparece en esta distinguida nómina de colaboradoras con Pablo porque demostró muchas de estas cualidades admirables al servir a Dios. —LMG
Lecturas Devocionales Para la Mujer
2019
Hijas del Rey – Diane Aguirre

