“Siempre tengo presente al Señor; con él a mi derecha, nada me hará caer»
(Salmo 16:8).
Algunos dicen que es el pez carpa que vive en los mares de Sumatra y mide 8 milímetros: es transparente y no tiene cráneo.
Pero apareció otro pez de 6 milímetros en el mar de Filipinas llamado Rape macho. Aunque haya animales pequeños, recordemos que también son seres vivos y muy valiosos para nuestro planeta y para Dios.
Por una decisión rápida, sin tener en cuenta las cosas pequeñas o los detalles, Lot decidió mudarse junto con su familia a la ciudad de Sodoma. Si bien prosperó rápido, en una batalla entre pueblos fue tomado prisionero. Su gobernante y el rey de Gomorra huyeron escapando de sus enemigos, y algunos de sus hombres cayeron en pozos de asfalto natural. Alguien fue a avisarle a Abram que su sobrino estaba en peligro. Y así, Abram, junto a 318 de sus siervos liberaron a todos los prisioneros sin pedir nada a cambio.
A veces pensamos que las cosas pequeñas son insignificantes para nuestra vida. Sin embargo, ellas nos pueden hacer tropezar, caer y alejarnos de Dios. Aquí hay un buen consejo para evitarlo: “Siempre tengo presente al Señor; con él a mi derecha, nada me hará caer» (Salmo 16:8).
Desafío: Presta atención y observa cuántas bendiciones nos regala Dios en este día para que vivamos felices. Dibuja algún ser vivo que sea pequeño.
Lee más en la Biblia, [Génesis 14:8-16].
Lecturas Devocionales para
Menores 2019
Preguntas Grandes y Pequeñas –Stella Romero

