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Oración y los Doce

Lecturas devocionales para Adultos 2019

En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles.

Lucas 6:12, 13.

¿Perseveras en oración cuando necesitas la dirección divina?

¿Por qué Jesús oró toda la noche? ¿Qué motivaba a nuestro Señor a tan noble disciplina? Si era Dios, ¿qué necesidad tenía de orar? ¿Qué razones tenía Jesús para orar toda una noche?

Jesús disfrutaba de la comunión con su Padre. Antes de ser entregado, Jesús oró al Padre en presencia de sus discípulos: “Porque me has amado desde antes de la fundación del mundo” (Juan 17:24). Aun antes de la Creación, había entre el Padre y el Hijo una relación de amor y disfrute mutuo.

En su humanidad, Jesús dependía totalmente del Padre. El apóstol Juan enfatiza que nuestro Señor no solo vino como Dios, sino también “vino en carne” (1 Juan 4:2); y en virtud de su humanidad participó de las aflicciones, miserias y necesidades del ser humano. Por eso, fue absolutamente dependiente del Padre. Su sostenimiento, provisión y protección venían de Dios; también su dirección en momentos críticos.

En nuestro texto lo encontramos orando toda la noche, porque al día siguiente elegiría a sus doce discípulos. Aun habiendo orado toda la noche, uno de los apóstoles lo traicionó, otro lo negó y el resto lo dejó solo cuando más los necesitaba (Mat. 26:40). No siempre después de orar las cosas se encaminan para bien. Necesitamos tiempo para madurar los hechos y ver la forma en que Dios responde nuestras oraciones.

Hay una verdad que se destaca en la oración nocturna de Jesús: cuando hemos de elegir personas que sirvan a Dios, tenemos que orar sin cesar para buscar la dirección divina. Los hombres y las mujeres de Dios son siempre elegidos. Dijo Jesús: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto” (Juan 15:16). El manto del profeta Elias no cayó accidentalmente sobre Eliseo, sino que cayó providencialmente sobre él (2 Rey. 2:11-13).

¡Dios te ha elegido para grandes cosas! ¡Él siempre piensa en ti, especialmente cuando lo buscas en oración en los momentos más críticos de tu vida!

Oración: Señor, ayúdame a encontrarte cuando más te necesito.