Categories

Archivos

Tiempo para destruir

Lecturas devocionales para Mujeres 2019

Y respondiendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde naciste, has venido a un pueblo que no conociste antes.

Rut 2:11.

En la televisión estadounidense hay un programa titulado “Extreme Makeover” [Reconstrucción total]. En el programa toman casas viejas y dañadas para hacerlas nuevas. Pero antes de comenzar, deben derribarlas (aunque el proceso sea doloroso para los dueños), pues no pueden construir algo bien hecho sobre algo que ya no sirve.

Rut llevaba un estigma negativo. Su nación había surgido de una relación incestuosa. Por eso Moab quiere decir “hijo de mi padre” (Génesis 19:3038). Además, los moabitas portaban la semilla de la inmoralidad sexual y el paganismo idólatra. Pero cuando Rut conoció al Dios de Israel por medio de Mahlón y Noemí, aprendió que Jehová era el Todopoderoso, y que su vida ya no sería la misma. Por amor al Dios de Israel dejó su fe, su familia y su cultura. Tuvo que demoler lo viejo e inútil del pasado para construir un nuevo presente. Ese proceso debió haber sido muy doloroso, pero se armó de valor y confianza en su nuevo Dios.

Ahora Rut tenía otro desafío: ¿Cómo demostraría a los ciudadanos de Belén que ya no era idólatra? ¿Cómo probarles que ahora amaba al Dios de Israel? ¡Por testimonio! Rut se sometió a Jehová. No se acobardó ante los murmuradores; su nueva vida habló más fuerte que su pasado (ver Rut 2:11).

Talvez estás luchando por construir tu vida sobre tradiciones sin sentido que no te dejan avanzar. Ya no seas sabia en tu propia opinión (ver Proverbios 2:7): para construir hay que demoler los cimientos inútiles del error y construir sobre un fundamento sólido, sin olvidar que “nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Corintios 3:11).

Querida amiga, el “tiempo de destruir” debe ir acompañado del tiempo para edificar” (Eclesiastés 3:3). Toma tiempo cada día para levantar tu altar de comunión con Dios. Deja que Jesús derribe las fortalezas del enemigo que hay en tu vida (ver 2 Corintios 10:4, 5). Solo así el mundo verá que eres su hija, y tal como le sucedió a Rut, ¡el Arquitecto divino edificará en ti algo nuevo y maravilloso! -LCh