«Lávame con hisopo, y quedaré limpio; lávame y quedaré más blanco que la nieve”
(Salmo 51:7).
No se sabe con exactitud quiénes fueron. Algunos dicen que fueron los egipcios. Otros, los sumerios. Y otros, los babilonios.
En la actualidad hay cuatro formatos de jabón: pastilla, polvo, crema o líquido. Hay jabones para higiene personal, para la limpieza de la casa y para lavar la ropa. El primer detergente jabonoso que salió al mercado fue en Alemania, en el año 1906. Después de la Segunda Guerra Mundial comenzó a escasear el jabón y se empezó a comercializar con mayores ventas de 1940 a 1950.
En la antigüedad, para limpiar se utilizaban las cenizas que quedaban cuando se quemaban diferentes clases de maderas y plantas. En Egipto aún se encuentra un compuesto de bicarbonato de sodio llamado natrón que en el idioma hebreo se llama lejía o potasa.
Muchas veces cometemos errores o equivocaciones y son como manchas en nuestro corazón. Por más que queramos eliminarlas, no las podemos quitar. Sin embargo, si le pedimos a Jesús que nos limpie y nos perdone, él es el único que puede quitar nuestras manchas. La Biblia dice: «Lávame con hisopo, y quedaré limpio; lávame y quedaré más blanco que la nieve” (Salmo 51:7).
Desafío: Dibuja un paisaje que te guste mucho. Píntalo con témpera o acuarela mezclado con jabón en polvo o líquido.
Lee más en la Biblia, [Jeremías 2:22].

