Categories

Archivos

Séfora, mujer de temple admirable

Lecturas devocionales para Mujeres 2019

Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

Génesis 2:18.

Séfora era una mujer tímida y retraída, pero hacendosa, pastora de los rebaños de su padre. Su labor requería compromiso, constante atención a los detalles, mucho amor y ternura por las indefensas criaturas entregadas a su cuidado. Un verdadero pastor de ovejas es desprendido, se olvida de sí mismo para buscar el bienestar de las criaturas que de él dependen. No era una labor fácil para una mujer. Séfora era tierna e impresionable a la vez.

Su amor e interés en el bienestar de Moisés, cuando lo vio agobiado, la llevó a pedir consejo de su padre, Jetro, quien le recomendó a Moisés organizarse y delegar. Fue una sabia decisión la de Séfora, quien abrazó el llamamiento divino de su esposo. Pero este consejo atinado le granjeó a Séfora el celo y la antipatía de sus cuñados, María y Aarón.

¿Alguna vez te han desdeñado cuando actuaste con buenas intenciones? ¿Te malinterpretaron? ¿Te ganaste el celo o la persecución de tu familia carnal o de la familia espiritual? Séfora respaldo siempre a su esposo, sin arroparlo, aunque fue abiertamente desdeñada por la familia de él. Mostró prudencia y guardó silencio cuando fue necesario. Tuvo la discreción de hablar cuando debió y con quien debió hablar. No se dice de ella que hubiese reclamado derecho o respeto alguno. Tenía dignidad. Fue una mujer con una sana estima propia.

Durante cuarenta años en el desierto perseveró y peregrinó junto al pueblo escogido. Cuidó de Moisés sin crearle una carga adicional. Fue una mujer de compromiso. No le impidió cumplir la tarea, sino que por su acción decidida facilitó el cumplimiento de su deber. ¡Qué ejemplo de amor y de ayuda idónea!

Séfora vivió más bien atendiendo a su familia. Dio un paso al anonimato. Supo relegarse a un segundo plano con tal de que su esposo cumpliera el encargo divino, y no exigió de Moisés la atención que muchas en su lugar habrían exigido. ¿Qué nos dice esa actitud de su temperamento, de su comprensión espiritual y de su compromiso con el Dios de Israel?

En un tiempo de gran trascendencia espiritual, cuando tantas mujeres compiten por supremacía, reconocimiento, remuneración y atención, Dios busca mujeres que, como Séfora, estén dispuestas a colaborar con él en la misión encargada a sus escogidos. ¿Puede Dios contar contigo? -RL