Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.
Hechos 12:5.
Veamos dónde está la fuerza de los indefensos. En la oración de Hechos 12:5, luego de la palabra «cárcel» hay un punto y coma, y la siguiente frase comienza con un enorme “pero”. Generalmente, los “peros” anuncian desazón. En este caso, todo lo contrario.
Dieciséis soldados, dos cadenas, tres puertas con guardias en cada una, la sombría determinación de Herodes, la maliciosa y sádica expectativa del pueblo de tener una ejecución para terminar la Fiesta de la Pascua. Y ¿qué tenía ese puñadito de cristianos? Bueno, ellos tenían a Jesús y la oración. Eso fue todo, y eso es más que suficiente. ¡Cuán ridículos son los planes de los que quieren hacernos daño cuando caen sobre ellos ese enorme “pero”!
“Cuando se suscitan perplejidades y surgen dificultades, no busquéis ayuda en la humanidad. Confiadlo todo a Dios” (LO 54). “Y cuando Herodes le iba a sacar […] un ángel del Señor […] tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos” (Hech. 12:6,7).
Pedro había estado en la cárcel durante un tiempo antes de la Pascua. ¿Por qué Jesús no escuchó antes el grito de estos pobres suplicantes? Por el bien de los que oraron “sin cesar”, por el bien de Pedro, por nuestro bien. La intervención a último momento probó la fe, y la fe fue victoriosa. ¿No le habría gustado a Pedro que el Señor se hubiera “ahorrado” dos o tres días y hubiese enviado antes al ángel? Yo aprendí con los años que el tiempo del Señor es el mejor. Hay que aprender a forjar la paciencia en el yunque de la espera. El ángel se tomó su tiempo: “Cíñete, y átate las sandalias […]. Envuélvete en tu manto, y sígueme” (vers. 8). La Omnipotencia nunca tiene prisa.
Puede que tú estés orando por algo específico desde hace mucho tiempo, y que creas que Dios se olvidó de tu pedido, pero tu fe se fortalece y madura con los meses y los años, y al final ¡será victoriosa!
Mientras Pedro dormía en la noche de la víspera de su muerte, pues Herodes ya lo quería muerto, Jesús velaba su sueño y enviaba a su ángel. ¡Así vela por ti!
Oración: Señor, ayúdame a esperar tu respuesta.

