«El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina»
(Proverbios 13:3).
Hay desiertos arenosos, pedregosos, rocosos, polares, áridos y esteparios. Los desiertos son lugares extensos que poseen escasas lluvias. Después de la Antártida y el Ártico, el desierto más extenso del mundo es el de Sahara, África, que es casi tan grande como China o los Estados Unidos. No todos los desiertos tienen arena, algunos son áridos con poca vegetación, y muchos están cerca de las montañas.
En la Biblia se mencionan varios desiertos, y algunos de ellos eran utilizados para pastorear el ganado. En el desierto cerca de Zif y Maón, mientras David se escondía del rey Saúl, él y sus hombres cuidaban a los pastores y al ganado.
También la palabra desierto, en sentido figurado, significa privación, esterilidad, desolación o ruina. Nadie quiere vivir momentos así, por eso la Biblia nos aconseja cómo alejarnos de ellos. Una manera muy cercana a nosotros de evitar vivir momentos difíciles está dentro de nuestra boca, cuidando lo que decimos y cómo lo decimos. El sabio Salomón lo dijo así: «El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina» (Proverbios 13:3).
Desafío: Escribe aquí 10 palabras o frases buenas que podemos decir en vez de decir cosas malas. Evita, en este día, hablar mal de los demás.
Lee más en la Biblia, [1 Samuel 17:28]; [1 Samuel 23: 19, 24]; [1 Samuel 26: 1, 3].

