He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y
«La voz del Señor sacude las encinas y deja sin árboles los bosques. En su templo, todos le rinden honor»
Mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Lucas 1:47. Ella es María, la que anduvo el país arriesgando su
¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Lucas 2:49 Entre
Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración. 1 Pedro 4:7. Siempre
“¡Jamás diré mentiras ni pronunciaré palabras falsas!» (Job 27:4). Las cadenas se usaban como adorno o como símbolos de honor





