«El rey Salomón superaba a todos los reyes de la tierra en riqueza y sabiduría»
1 Reyes 10: 23
El rey Salomón era tan rico que mandó hacer armaduras y espadas de oro para sus soldados. Su trono era enorme, construido en marfil y cubierto de oro. Sus copas y vasos también eran de oro. Tenía muchísimos carruajes. Tenía todo lo que quería.
Pero un día, sucedió algo triste. Durante un tiempo él estuvo pensando solamente en sus riquezas y se olvidó de Dios. Afortunadamente, más tarde, reconoció su error.
¿Y yo?
¿Tú también le das demasiado valor a tus juguetes?
Mi oración para hoy
Ayúdame a no olvidarme nunca de ti.

