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«A veces es mejor perder y hacer lo correcto que ganar y hacer lo incorrecto» – Tony Blair

Matutina de Adolescentes

«Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento»

Mateo. 25:35

Una primavera, un evangelista y su familia llegaron a nuestra iglesia para llevar a cabo reuniones. Estacionaron su casa rodante en el estacionamiento de la iglesia.

Una tarde, mi papá y yo vimos a una adolescente dando vueltas fuera de la casa rodante, con una gran mochila.

-¿Podemos ayudarte? -preguntó mi papá, explicando que él era el pastor.

Irritada, ella dijo que sus padres la habían dejado allí para pasar la noche con la hija del evangelista, que era amiga suya.

-Ellos se han ido por unos días -le informó mi papá-. ¿Quieres que llame a alguien?

Ella se encogió de hombros.

-Mis padres no volverán a casa hasta mañana, y no conozco a nadie por aquí.

Así que mi papá la invitó a nuestra casa. No fue muy amigable durante la cena, y al terminar se fue directamente a la habitación de huéspedes y cerró la puerta. A la mañana siguiente, sus padres la buscaron y la llevaron al colegio con internado donde ella estaba.

Unos días después fui a la habitación de visitas, donde guardaba mi ropa especial. Fruncí el ceño al ver un montón de perchas vacías. Entonces, comencé a buscar cosas en particular: el suéter azul de mi mamá, mi vestido de graduación… ¡No estaban!

Mi papá llamó a la preceptora del internado, y ella nos dijo que fuéramos al campus. Cuando llegamos, ella nos llevó a mi mamá y a mí al hogar de señoritas y dijo: «Vean si su ropa está aquí».

Efectivamente, encontré el suéter de mi madre, mi vestido de graduación, y otras prendas conocidas, todas arrugadas y usadas. Recuperé mis posesiones, y mi papá y la preceptora hablaron con la muchacha. «Ella solo dijo que al ver las prendas le parecieron hermosas y las quiso», me dijo mi papá.

-¡No puedo creer que haya hecho eso! -exclamé-. Nosotros le dimos de comer, y un buen lugar donde quedarse…

-Las personas no siempre nos recompensan por hacer lo correcto. Pero eso no significa que no deberíamos hacer lo correcto de todas formas -me respondió amablemente.

Hoy ya no tengo esas prendas de vestir. Pero tengo la confianza de que hicimos lo correcto.