Categories

Archivos

«El nacimiento, la muerte y la Resurrección de Jesús implican que un día toda la tristeza se revertirá» – J. R. R. Tolkien

Matutina de Adolescentes

«-No se asusten -les dijo- Ustedes buscan a Jesús el nazareno, el que fue crucificado. ¡Ha resucitado! No está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron»

Marcos. 16:6

Había dos grupos de personas. Los que creían en la historia de John Capes, y los que no.

John, un marino de la Marina británica durante la Segunda Guerra Mundial, contó que «le hizo dedo» (pedir traslado en forma gratuita) a un submarino que se dirigía a Alejandría, Egipto. Le habían dado un estante de torpedo para que durmiera allí, y fue entonces que una enorme explosión lo lanzó al aire. Pronto sintió un tremendo sacudón cuando el submarino cayó sobre el lecho marino. Estaba en la oscuridad rodeado de cadáveres.

Encontró una linterna. Él y otros dos sobrevivientes se pusieron unos dispositivos de respiración. Su compartimento tenía una escotilla de emergencia, pero no pudo abrirla hasta que inundó el compartimento al abrir una válvula al mar. Sumergido en las oscuras aguas, luchó por aflojar los tornillos de la escotilla. Entonces empujó a sus compañeros por el hueco. Comenzó el ascenso de cincuenta metros; le dolía todo el cuerpo a causa de la gran profundidad.

En la superficie, de noche, descubrió que estaba solo. Sus compañeros no habían sobrevivido al ascenso. A varios kilómetros de distancia, vio los acantilados de la isla griega de Kefalonia, y comenzó a nadar. Allí, los griegos lo encontraron desmayado en una playa. Lo protegieron de los Nazis por 18 meses, hasta que pudo ser enviado de contrabando a su país.

Cuando regresó, muchos dudaron de su historia. ¿Cómo podía alguien escapar de un submarino a esa profundidad? ¿No estaban atornilladas las escotillas del lado de afuera, para sellarlo de los cambios de profundidad? ¿Por qué su nombre no estaba en la lista de tripulantes?

Cincuenta y seis años después, buzos griegos encontraron el submarino. Cerca de él estaba el ancla de una mina italiana que había causado el hundimiento. Lo más interesante para los buzos fue la escotilla de escape abierta que estaba en la parte posterior del submarino. Adentro, todo era como lo había descrito John.

Como la historia de John, algunos sienten que la historia de la resurrección de Jesús es difícil de creer. Pero hay una tumba vacía. Y se demostrará que la historia es cierta cuando todo ojo vea a nuestro Salvador regresar.