Categories

Archivos

“Este mundo ¿ha sido tan amable contigo que lamentarías dejarlo? nos esperan cosas mejores que las que dejamos atrás”. – C. S. Lewis

Matutina de Adolescentes

«¡Sí, este es nuestro Dios; en él confiamos, y él nos salvó! ¡Este es el Señor, en él hemos confiado; regocijémonos y alegrémonos en su salvación!»

Isaías. 25:9

Si el cielo fuera un lugar de vacaciones, ¿sería tan popular como Disney? Creo que la gente diría: «¿Cielo? Sí, pienso ir allí en algún momento. Pero, por ahora, realmente queremos ir a ver el castillo de las princesas». Por supuesto, si preguntas en cualquier grupo: «¿Quién quiere ir al cielo?». todos van a levantar la mano. Pero, si preguntas: «¿Quién quiere ir a tomar un helado?», en un santiamén todos salieron corriendo hacia el auto y ya están tocando bocina, listos para partir. Discúlpame por decirlo, pero no me parece bien que la recompensa eterna de los redimidos genere menos entusiasmo que ir a tomar un helado.

Quizás el cielo necesita mejor publicidad. Incluso si lees la Biblia palabra por palabra, no encuentras mucha publicidad sobre el cielo. Escuchamos que es un lugar donde el león y el cordero andarán juntos. Eso es genial, pero ¿y si eres alérgico a los gatos? ¿Y habrá un centro comercial donde se pueda pasar el rato con los amigos? El mar de cristal, ¿tiene un tobogán?

Alguien ha intentado generar más entusiasmo en relación con el cielo diciendo que habrá clases gratuitas de arpa. Si la gente realmente estuviera interesada en ese tipo de rasgueo, habría más videojuegos donde el protagonista sea el Héroe del Arpa. Pienso que el cielo aprovecharía más cada dólar invertido en publicidad si prometiera que todos los salvados tocarán la guitarra como Bo Diddley.

Quizá lo mejor es no centrarse tanto en los detalles del cielo. ¿Habrá una tienda de donas? ¿Habrá wifi? ¿Puedes llevar tu colección de Legos?

En realidad, hay una sola cosa verdaderamente importante que debemos saber sobre el cielo: Jesús estará allí. Es su lugar, y él está a cargo de la programación. Si conoces a Jesús, sabes que tiene un largo historial de sorpresas con bendiciones que son mucho mejores de lo que podemos imaginar. A veces, la mejor estrategia publicitaria es mencionar un nombre en el que todos podemos confiar.