«Yo les contesté: “El Dios del cielo nos dará el éxito»».
Nehemías 2:20
-En las primeras Biblias, el libro de Esdras y el de Nehemías -inició el papá- eran uno solo. Fue en el año 1448 cuando se hizo la separación, y les fue puesto el nombre de los personajes principales. Se cree que la mayor parte del libro fue escrita por Esdras, y la otra parte por Nehemías.
—¡Qué interesante saber esto! -habló asombrada Susana.
-Es bueno conocer alguna información adicional -respondió el papá—. El libro de Nehemías habla del tercer grupo de judíos que salió a Judá. Era el plan divino que su pueblo regresara y que hubiera aprendido la lección para volver a ser su pueblo elegido y ser la luz del mundo.
El libro consta de trece capítulos y se inicia con la tristeza de Nehemías al saber que se había detenido la reconstrucción de los muros de Jerusalén. El rey se dio cuenta de que algo andaba mal al ver su rostro, pues como era su copero, estaba delante de él y debía mantenerse alegre.
La de copero era una posición de confianza que tenía la encomienda de servir y, en ocasiones, probar los alimentos y bebidas del rey para protegerlo de un posible envenenamiento. Nehemías oró pidiendo la dirección de Dios para responderle al rey el porqué de su tristeza.
Cuando se lo contó, Nehemías aprovechó la oportunidad para pedirle permiso para ir a la tierra de sus antepasados y ayudar. A pesar de algunos decretos que decían que los judíos podían regresar a su tierra, no todos lo habían hecho.
Nehemías había permanecido en Persia debido a su especial posición en el reino. Donde quiera que estemos debemos hacer lo mejor posible para honrar a Dios.
Tu oración: Querido Dios, ayúdame a estar dispuesto a ayudar en la iglesia con alegría y fidelidad.
¿Sabías qué?
Nehemías pudo haber muerto si el rey hubiera querido, por el simple hecho de estar triste.

