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“Trabaja como si no necesitaras el dinero. Ama como si nunca te hubiesen lastimado. Baila como si nadie estuviera mirando”. – Satchel Paige

Matutina de Adolescentes

«Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara»

Génesis. 2:15

Gary Erickson tenía que tomar una decisión. ¿Estaba allí para hacer dinero o para hacer barras energéticas para atletas?

Gary creó la empresa Clif Bar luego de una bicicleteada de 280 kilómetros que lo dejó con ganas de hacer algo que mantuviera su nivel de energía y tuviese buen sabor. Le preguntó a su madre si podía hacer una galletita sin manteca, ni azúcar, ni aceite.

Juntos experimentaron en la cocina hasta que obtuvieron un producto innovador. Ahora, diez años después, le ofrecían sesenta millones de dólares por la empresa. Era mucho dinero, y todos le decían que venderla era lo correcto.

Pero el día que iba a firmar los papeles, se sentía incómodo. Salió a caminar por el estacionamiento. Entonces, comenzó a llorar. Pensó en sus empleados y en cómo disfrutaba de trabajar con ellos.

Había puesto una pared de escalada de seis metros en la oficina. Su empresa patrocinaba buenas causas. Él quería continuar haciendo ese trabajo. Así que decidió no vender y dejó los sesenta millones sobre la mesa.

Hoy, Clif Bar es más grande que nunca y se ha catalogado a la empresa como uno de los mejores lugares para trabajar en los Estados Unidos. Aunque Gary ha repartido el 20% de las acciones de la empresa entre los empleados, la parte que todavía posee vale mucho más que el efectivo que le ofrecieron en su momento.

La historia de Gary plantea la pregunta: ¿conseguimos trabajo para hacer dinero o para disfrutar de lo que hacemos? Por supuesto, necesitamos dinero para vivir, pero creo que Dios también quiere que encontremos gozo y satisfacción en nuestro trabajo. En el Jardín del Edén nos dio el trabajo como un regalo.

Observa para descubrir qué tipo de trabajo te dará. Quizá descubras que dinero.