«Yo esperaré en el Señor; pondré mi esperanza en Dios mi salvador, porque él me escuchará».
Miqueas 7:7
-Después del libro de Jonás encontramos en la Biblia el libro de Miqueas -dijo el papá-. Miqueas vivió en la misma época que Isaías y Oseas. El nombre de Miqueas significa «¿Quién se asemeja a Jehová?».
-¿De qué trata este libro? —preguntó Mateo.
-El contenido del libro presenta la condición espiritual de Judá en tiempos del rey Jotam, que hizo lo recto delante de Jehová, pero tristemente su hijo Acaz no siguió su ejemplo y fue uno de los reyes más malvados de Judá.
-¡Qué pena que el papá hizo lo bueno y el hijo fue tan malo! -lamentó Susana.
-Eran dos hombres muy diferentes -continuó el papá-. Sin embargo, es notable que el rey que sucedió a Acaz, su hijo Ezequías, amo a Dios. Se dice que ni antes ni después hubo un rey como él en Judá. La reforma fue apoyada por el profeta Miqueas. El libro tiene dos temas: la condenación de los pecados del pueblo que resultaría en el cautiverio; y la liberación del pueblo de Israel, así como el gozo del nacimiento del Mesías.
En el último capítulo habla de la victoria definitiva del pueblo de Israel, y de que no hay Dios como el de Israel que perdona, olvida y tiene compasión de su pueblo, pues sepulta sus pecados en las profundidades del mar. El último versículo del libro es hermoso: «¡Mantén, Señor, la fidelidad y el amor que en tiempos antiguos prometiste a nuestros antepasados Abraham y Jacob!». Gracias a Dios que nos ama, perdona y olvida nuestros pecados.
Tu oración:
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¿Sabías qué?
Miqueas profetizó setecientos años antes el lugar exacto del nacimiento de Jesús.

