El 13 de marzo de 1991, en una de las carreteras más transitadas de Gran Bretaña, se produjo un terrible accidente. Diez personas murieron, pero muchas otras salvaron la vida gracias a la actitud de un hombre que fue considerado un héroe. Alan Bateman, que había sido uno de los primeros en colisionar, se dio cuenta de la gravedad de la situación e inmediatamente salió de su auto dañado y comenzó a correr por la carretera, advirtiendo a todos los conductores que se iban acercando al lugar de la colisión.
Así los obligaba a reducir la velocidad y a evitar formar parte de aquel accidente en cadena. Muchos se sintieron molestos por los avisos de Alan, e incluso le pitaban fuertemente para que se apartara de la carretera y les permitiera seguir su camino. No todos apreciaron su sacrificio, porque llevaban en sus mentes sus propias agendas, que los hacían permanecer ajenos a la escena que estaban viviendo en realidad.
Lo que hizo Alan Bateman tiene una explicación muy sencilla; se llama acto de amor. Pero no todo el mundo sabe interpretar lo que tiene delante y, a muchos, incluso el amor les molesta. Esto es lo que nos sucede a veces con Jesús. Su vida entera fue un acto de amor, y muchas de sus palabras fueron advertencias para evitarnos el mal hacia el que nos dirigimos. Solo quien te aprecia, te advierte; y Jesús nunca dejó de hacerlo. Nos ha dado advertencias como las siguientes:
- «Cuídense de la levadura de los fariseos» (Mat. 16:6), es decir, de la hipocresía.
- «Entren por la puerta angosta. Porque la puerta y el camino que llevan a la perdición son anchos y espaciosos, y muchas entran por ellos» (Mat. 7:13), es decir, sigue en el camino del evangelio aunque por ello seas impopular.
- «Todo árbol que no da buen fruto, se corta y se echa al fuego» (Mat. 7:19), por lo tanto, da buenos frutos por medio de una relación con el Espíritu Santo.
- «El que me oye y no hace lo que yo digo, es como un tonto que construyó su casa sobre la arena. Vino la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y la casa se vino abajo. ¡Fue un gran desastre!» (Mat. 7:26-27). Evita el desastre en tu vida siguiendo las advertencias de Jesús.
«Todo árbol que no da buen fruto, se corta y se echa al fuego»
Mateo. 7:19

