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Los sabios del Oriente adoran

Matutinas para Menores 2020

«El rey Herodes se inquietó mucho al oír esto, y lo mismo les pasó a todos los habitantes de Jerusalén».

Mateo 2:3

-Al llegar a Jerusalén, los sabios preguntaron por el niño rey que había nacido -inició la mamá—. Algunos se inquietaron con la noticia, otros la despreciaron. Cuando la noticia llegó a Herodes, este mandó llamar a los sacerdotes para preguntarles acerca del rey que había nacido. Después mandó llamar a los sabios del Oriente, para decirles que fueran a buscar al niño y después le avisaran dónde estaba, porque él también quería adorarlo.

Los dirigentes conocían bien las profecías, habían escuchado la noticia por parte de los pastores y en lugar de haber ido a adorar a Jesús, prefirieron no creer, porque se sentían superiores. Pensaban: ¿Cómo es posible que los pastores hayan recibido la noticia y nosotros no? Los sabios del Oriente se fueron tristes de Jerusalén, ¿estaba siendo en vano su viaje? En la noche volvieron a ver la estrella y se animaron para continuar la travesía, pues Dios los estaba guiando.

Cuando llegaron a Belén, tampoco hubo quien los condujera al niño rey. Cuando al fin lo encontraron, vieron a unos padres humildes y a un bebé al que reconocieron como el Hijo de Dios. Los sabios, junto con sus regalos, le dieron su corazón. Los sabios, felices, quisieron pasar por Jerusalén a su regreso, para avisar a Herodes del éxito de su misión, pero Dios les habló en sueños y les dijo que tomaran otro camino.

-¿Dios les volvió a hablar en sueños a los sabios? —preguntó Mateo.

-Así es, y ellos obedecieron. No sabemos más de ellos, pero sin duda amaron a Dios hasta el final, Tuvieron el privilegio de conocer al niño Jesús y de aceptarlo como su Salvador -terminó la mamá.

Tu oración: Querido Dios, como los sabios del Oriente, te acepto como mi Salvador.

¿Sabías qué?

Los regalos de los sabios fueron los primeros que recibió Jesús.