«El Señor le dijo: «Ve, porque he escogido a ese hombre para que hable de mí a la gente de otras naciones, y a sus reyes, y también a los israelitas»».
Hechos 9:15
-Vamos a continuar con la historia de ayer -dijo el papá.
«Hola, después de tener la autorización para perseguir a los nuevos creyentes, me dirigí a Damasco con unos acompañantes.
El último día del viaje estábamos cerca de la ciudad. De repente, una luz del cielo nos rodeó a todos. Caí al suelo y escuché que me hablaban en hebreo: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?», entonces pregunté quién era el que me hablaba, jera nada menos que aquel a quien yo perseguía! Los demás acompañantes habían escuchado la voz, pero no entendieron.
»Vi a Jesús, y me di cuenta de que las profecías se habían cumplido en él, y de que yo estaba equivocado. Jesús mismo era el que me hablaba. Temblando, le pregunté qué quería que hiciera. Me ordenó 320 que entrara a la ciudad y allí sabría lo que debía hacer.
Me levanté, pero no podía ver; tuvieron que sostenerme para poder caminar, ¡estaba ciego! Había iniciado el día creyendo que iba a entrar triunfante a Damasco, y entré humillado y tomado de la mano de otra persona.
»Durante tres días estuve en ayuno y oración. Analicé mi vida y me di cuenta de que había estado equivocado. Me creía un perfecto cumplidor de la ley, pero había estado en contra de su Creador.
Humildemente pedí perdón a Dios, que me perdonó y me transformó …por el poder del Espíritu Santo. Luego supe que uno de los creyentes, llamado Ananías, recibió una visión para que orara por mí y me sanara.
Cuando el vino, me dijo: «Hermano Saulo, el Señor me ha enviado para que vuelvas a ver». ¡Sí! Volví a ver y pedí ser bautizado.
Agradezco porque Dios tenía una misión para mí. Te animo a no ser rebelde al llamado de Dios, acepta su voluntad».
Tu oración:
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¿Sabías qué?
En Hechos 13:9, se menciona a Saulo también como Pablo.

