«Después de orar y ayunar, les impusieron las manos y los despidieron».
Hechos 13:3
—Debido a la persecución -inició el culto el papá-, habíamos dicho que los creyentes habían tenido que salir de Jerusalén a otros lugares, y eso sirvió para dar a conocer a Jesús. Fue en Antioquía donde los creyentes aumentaron y entonces enviaron a Bernabé.
Su trabajo fue bendecido abundantemente, pero sintió que necesitaba ayuda y se acordó de Pablo; fue a Tarso a buscarlo e invitarlo para que fueran compañeros misioneros. Este aceptó y estuvieron un año en ese lugar.
-El verdadero nombre de Bernabé era José, ¿verdad? -preguntó Susana.
-Él vendió una propiedad y la dio a la iglesia —comentó Mateo.
-Sí, y «Bernabé» significa «hijo de consolación»; eso se menciona en Hechos 4:36 -continuó el papá—. El Señor prosperó la labor de Bernabé y Pablo, y este se convenció de que su ministerio debía estar enfocado a los gentiles, como Dios había dicho.
El Espíritu Santo dio indicaciones de que debían separar a Pablo y a Bernabé para el ministerio. Oraron, ayunaron y les impusieron las manos. Ahora estaban oficialmente ordenados, tenían la autoridad para bautizar y organizar iglesias. Iniciaron su primera gira misionera; les acompañaba Juan Marcos, un joven pariente de Bernabé. Realizaron su viaje a pesar de que era peligroso.
Marcos no estaba acostumbrado a esa clase de vida, se desanimó y decidió regresar a casa, y Pablo se molestó. Con el tiempo, Bernabé quiso darle otra oportunidad a Marcos, pero Pablo no aceptó, por eso mejor se separaron. Pablo siguió trabajando con Silas.
Bernabé se acompañó de Marcos, lo cual ayudó a este joven, que se convirtió en un buen obrero. Es bueno dar otra oportunidad a quien se desanima, no todos saben hacer las cosas bien la primera vez.
Tu oración:
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¿Sabías que?
En Antioquía fue el lugar donde se les llamó por primera vez cristianos a los seguidores de Jesús.

