«Si alguien tiene sed, venga a mí, y el que cree en mí, que beba. Como dice la Escritura, del interior de aquel correrán ríos de agua viva».
Juan 7:38
-Deseo contarles la historia de Fanny Crosby -dijo la mamá—.
Desde pequeña se quedó ciega, pero la forma en que fue educada por su madre y su abuela materna hizo la diferencia.
-Como Timoteo -dijo Mateo.
—¡Exacto! -afirmó la mamá-. Se le enseñó que Dios está al control, ayudándonos a superar las dificultades. Una de las cosas más importantes que hizo fue memorizar parte de las Sagradas Escrituras.
—¡Y eso que no podía leer! -exclamó asombrada Susana.
—Sí, pero su mamá y su abuela le leían -continuó la mamá—; llegó a memorizar los cuatro Evangelios, Proverbios, los Salmos, y algunos dicen que también los primeros cinco libros de la Biblia. En fin, fue maravilloso cómo desarrolló su memoria para grabar en su mente las verdades eternas.
-Es increíble todo lo que aprendió -dijo Mateo.
-La mente es poderosa -dijo la mamá-. Fanny tuvo que hacer uso de los otros sentidos y aprendió a memorizar porque no podía leer. Llegó a ser una escritora prolífera de himnos. Escribió unos ocho mil; algunos los firmó con su nombre; otros, con seudónimos.
—¡Fue escritora! —comentó Susana.
—Sí. Dios a todos nos concede dones, y nosotros debemos usarlos para que sean una bendición, como lo hizo Fanny Crosby. Al conocer tan bien la Biblia, Fanny tenía el mensaje de Dios grabado en su mente y así fue inspirada a escribir hermosos himnos, como «En Jesucristo, mártir de paz», «A Dios sea la gloria», entre otros. Debemos grabar en nuestra mente las verdades eternas como lo hizo Fanny Crosby -concluyó la mamá.
Tu oración: Querido Dios, ayúdame a memorizar tu Palabra para que siempre guíe mis pasos.
¿Sabías qué?
Jesús es el único personaje de la historia que pudo dividirla en un antes y un después de él (ante de Cristo y después de Cristo).

