Categories

Archivos

Un caso perdido

Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios es por la salvación de Israel.

Romanos 10:1

SE SUELE LLAMAR caso perdido a alguien o algo que ha llegado a al límite y sin solución. Pablo se refiere, en Romanos, a aquellos que buscaron su propia justicia en lugar de la justicia de Dios, que confiaron en los méritos propios en lugar de los méritos Cristo; que hicieron las cosas a su manera y no a la manera de Dios; y que siguieron sus planes y no los de Dios. Pero él, como apóstol de Jesucristo, no los consideraba un caso perdido.

Entonces, ¿qué hizo Pablo con los judíos equivocados?

  • Los trato de hermanos.
  • Tuvo un deseo ferviente de corazón
  • Oró por su salvación.

Todo esto confirma que Dios no impone ni excluye de la salvación, sino que la ofrece a todos, de manera reiterada e insistente, buscando siempre salvar. El apóstol usa el término «hermanos» muchas veces, y representa afecto, amistad y cariño. Él no deja de quererlos porque ellos lo hayan rechazado. Al contrario, los sigue amando, y el deseo más ferviente de su corazón es su salvación.

En las antiguas esculturas romanas, la mano inexperta del escultor podía haber usado mal su herramienta y provocado algún defecto en la escultura, que los deshonestos tapaban con cera. Este engaño resolvía momentáneamente el problema, porque, cuando el sol calentaba la cera, se derretía. En cambio, el escultor honesto que había hecho un trabajo cabal colocaba un cartel con esta leyenda en latín: Sine cera.

Esto implicaba la ausencia de un elemento que maquillaba” y ocultaba el defecto. Algunos afirman que este es el origen de la palabra «sincero». Otros sostienen que proviene de un rostro libre de cera, es decir, de maquillaje. Como sea, lo cierto es que una persona sincera es tal cual se expresa; es veraz, no esconde nada y sus motivos siempre son puros.

«Muchos de los hijos de padres creyentes, niños que han sido enseñados en la Escuela Sabática y están familiarizados con las Escrituras, todavía no tienen interés en la religión. Bajo la más poderosa apelación del Espíritu Santo, parecen tan impasibles como si estuvieran esculpidos en piedra. «Qué se puede hacer para romper el hechizo que Satanás ha echado sobre estas almas?

No veo ninguna ayuda, excepto que los padres presenten a sus hijos al trono de la gracia, en oración humilde y fervorosa, rogando al Señor que se una a sus esfuerzos y a los de sus ministros, hasta que la convicción y la conversión sean el resultado” (El ministerio pastoral, p. 320).

Puede ser que hoy tengas un familiar, un amigo o un hijo que está rechazando al Señor y a su mensaje. Nunca hay un caso perdido para Dios. No desistas, y sigue el consejo de Pablo: trátalo siempre con afecto y amor, actúa con sinceridad y ora mucho.


Bruno Raso es un líder de destacada trayectoria, que ha servido como pastor distrital, administrador, evangelista y orador del programa "Reavivados por su Palabra". Actualmente se desempeña como vicepresidente de la División Sudamericana.