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Sin calcomanías

Devocional adventista para la mujer 2022

A mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.

Isaías 43: 4

En la tierra de los wemmicks, en el bellísimo cuento de Max Lucado, cada muñeco de madera, cada wemmick, es único y diferente. A estas criaturas, sin embargo, les gusta pasarse la vida evaluando la conducta, el talento y la apariencia de los demás.

Si un wemmick actúa o luce bien, otro wemmick le pega una calcomanía de una estrella de oro. Sin embargo, si su conducta o apariencia no es aprobada, recibe calcomanías grises.

En la aldea hay un wemmick llamado Punchinello. Cada día, él intenta recibir estrellas doradas, pero solo le dan calcomanías grises. Punchinello está muy triste hasta que se encuentra con Lucía y se da cuenta de que ella no tiene pegada ninguna calcomanía; ni dorada, ni gris. ¿Cuál es su secreto? Lucía visita al carpintero Elí todos los días, por eso no se le pegan las calcomanías que otros wemmicks quieren darle.

El cuento termina cuando Punchinello decide visitar a Eliy comprende lo que el carpintero realmente piensa de él. Eli le dice: «Cuanto más te importe mi opinión, menos se te pegarán las calcomanías que los otros quieren pegarte».

Obviamente, las opiniones de los demás influyen en nosotros (y hasta cierto punto esto es normal y lógico); sin embargo, como el carpintero del cuento le dice a Punchinello, cuanto más nos aferremos a la opinión que Dios tiene de nosotras, menos poder tendrán sobre nosotras las críticas y los aplausos de los demás. Podrán importar, sí, pero no definirnos.

¿Sabes qué es lo que Dios piensa de ti? Que tienes un valor inestimable y que te ama (Isa. 43: 4), que te formó con sus propias manos para darte una vida con sentido y propósito (Efe. 2: 10), que eres heredera de sus promesas y más que vencedora (Rom. 8: 17, 37), que eres su embajadora y representante escogida (2 Cor. 5:20; 1 Ped. 2:9), redimida, perdonada y libre de condenación (Efe. 1:7; Rom. 8: 1).

Al comenzar el día hoy, tómate un momento para recordar lo que Dios piensa de ti. Deja que sus palabras te definan. Permite que la verdad sea como un óleo santo, que cubre cada rincón de tu corazón e impide que las calcomanías de los demás se te peguen.

Señor, gracias por liberarme del peso de las opiniones de los demás con la verdad de tu Palabra. Yo soy quien tu dices que soy: tu hija, amada, libre y perdonada.

Vanesa Pizzuto es licenciada en Comunicación Social por la Universidad de La Matanza, Argentina, y tiene un máster en Educación por la Universidad de Hertfordshire, Inglaterra. Es la autora de la serie de cuentos bilingües Amancay, publicada por este mismo sello editorial, así como de numerosos artículos. Trabajó como docente y como presentadora de radio para Radio Adventista de Londres. De nacionalidad argentina, Vanesa vive en Inglaterra.