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Un Paseo Por el Espacio

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos.

Salmo 19: 1, NVI

¿Has deseado alguna vez ser astronauta? Eso es algo que los niños pequeños suelen decir que quieren ser de mayores, pero realmente no tienen ni idea de lo que se trata. A pesar de todo el trabajo y la dedicación que supondría entrenar para esas misiones al espacio, ¿irías si te lo pidieran? Muy pocas personas han tenido la oportunidad de hacer algo así.

¿Te imaginas lo que sería volar como un pájaro en el espacio exterior sin la ayuda de una nave espacial? ¿Sin un cable que te enganche a la nave nodriza? ¿Sin un traje espacial? Bueno, quizá sea un poco exagerado, pero en este día de 1984, un capitán de la Marina, Bruce McCandless, se convirtió en el primer hombre que voló libre, sin ataduras, en el espacio, sin la ayuda de una nave espacial o siquiera un cable de conexión. Fue el primero en caminar fuera de nuestro planeta sin nada más que una mochila propulsora.

Qué vistas tan gloriosas debió haber visto: la Tierra como una gigantesca canica azul suspendida en el espacio como si estuviera inmóvil. Ser capaz de moverse sin esfuerzo por encima del inmenso globo terráqueo debe de haber sido emocionante. Peligroso, pero estimulante. Dentro del traje espacial del capitán McCandless había un clima preparado para el cuerpo humano hasta el último detalle. Se mantenía la presión de aire adecuada para que el vacío del espacio fuera del traje no hiciera explotar su cuerpo. La temperatura se ajustaba constantemente para mantener su cuerpo fresco cuando el sol le daba directamente durante su paseo espacial, y para evitar que muriera congelado en las gélidas temperaturas de 200 grados bajo cero y más. Todos esperaban que no hubiera miniasteroides en la zona que pudieran perforar su traje espacial y provocar fugas en el ecosistema interno. Y, por supuesto, el traje estaba provisto de todo tipo de equipamiento, incluida una mochila propulsora y dispositivos de seguridad en caso de alejarse de la nave nodriza.

¿Te has preguntado alguna vez cómo sería ser un ángel y volar a la velocidad del pensamiento por los cielos moteados de estrellas? ¿Piensan estos ángeles alguna vez en cómo sería ser un ser humano, encadenado a este planeta plagado de enfermedades, teniendo que luchar constantemente por mantener la mirada en su Creador y para tener el deseo y la fuerza de seguir confiando en él, pase lo que pase?

Estoy convencido de que observan a los seres humanos de cerca para ver cómo reaccionan cuando sus amigos los ignoran, cuando sus padres son injustos, cuando sufren… Se preguntan: ¿Seguirán confiando?

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.