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Niños Trabajadores

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Jesús dijo: “Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos»

Mateo 19: 14, NVI

¿Alguna vez has tenido que trabajar cuando hubieras preferido jugar? ¿Alguna vez has dicho a tus padres: Ojalá hubiera una ley que dijera que los niños no deben trabajar? Pues bien, ¡escucha esto! En este día de 1842, el gobernador de Massachusetts, John Davis, aprobó la primera ley registrada sobre el trabajo infantil.

En esta nueva ley, el estado decía que los niños menores de doce años tenían prohibido trabajar más de diez horas al día. ¿Diez horas? Vaya. ¡Eso es mucho tiempo para que los niños tengan que trabajar! ¡Y crees que a ti te va mal?

El uso de mano de obra infantil en las fábricas y las minas era algo común en aquellos días. Los niños a veces tenían que trabajar de doce a dieciocho horas, seis días a la semana, para ganar apenas un dólar. Algunos tenían tan solo siete años, y se pasaban el día transportando cargas pesadas, atendiendo máquinas en hilanderías o paleando carbón.

Las fábricas solían ser húmedas, oscuras y sucias. Las enfermedades eran un gran problema, y la cantidad de niños que se quedaban ciegos o morían era elevada. En 1810, unos dos millones de niños estadounidenses en edad escolar trabajaban de cincuenta a setenta horas semanales. Tenían poco tiempo para jugar o ir a la escuela, y la gente pobre a veces entregaba a sus hijos al dueño de un molino o de una fábrica.

Una fábrica de vidrio de Massachusetts estaba rodeada por una valla de alambre de púas para «mantener adentro a los muchachitos ingratos». Esos muchachitos «ingratos» tenían que trabajar toda la noche transportando cargas de vidrio caliente por tan solo 40 centavos por turno.

Pero grupos de trabajadores, maestros y miembros de iglesia se indignaron por esa crueldad y empezaron a presionar para que se aprobaran nuevas leyes que protegieran a los niños. En 1900, veintiocho estados de los Estados Unidos habían aprobado leyes contra el trabajo infantil; hoy en gran parte del mundo existen leyes que lo prohíben o al menos que lo regulan.

Jesús nos mostró cómo debemos tratar a los niños. Extendió los brazos a los más pequeños y estos se subieron a su regazo, pidiendo otra historia. Respondía a las preguntas de los mayores y los asombraba con datos interesantes sobre el universo. Cuando sus discípulos quisieron alejar a un grupo de niños, Jesús los reprendió enérgicamente e hizo señas a los pequeños para que se reunieran a su alrededor.

Jesús dejó claro que valora a los niños tanto como a los adultos, y dio advertencias contra todo aquel que los maltratara. Aunque tú ya no eres un niño sino un adolescente, no permitas que nadie te desprecie o te maltrate por tu edad. Según Jesús, el cielo se hizo para ti tanto como para los adultos.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.