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Carrera Transcontinental a Pie

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.

Hebreos 22: 1, R195

¿Te gusta correr? ¿Te gusta ver a otras personas correr maratones? Una de las primeras carreras pedestres transcontinentales que se registraron en los Estados Unidos comenzó el 4 de marzo de 1928. Era una competencia de costa a costa que se extendía desde Los Ángeles, California, hasta el Madison Square Garden de Nueva York.

Un grupo de 275 corredores comenzó la carrera, pero solo 55 la terminaron. El recorrido llevaba a los corredores por ríos y montañas, a través de desiertos y bosques. Tenía una longitud de 5,507 kilómetros (3,422 millas) y duró 84 días. El primer lugar lo ganó un indio cheroqui de Oklahoma llamado Andrew Payne. Completó la carrera en poco más de 573 horas y cobró un premio de 25,000 dólares. Eso es mucho dinero hoy en día, y fue mucho más en 1928. ¡Hoy eso representaría alrededor de medio millón de dólares!

¡Increíble! ¡Una carrera de costa a costa de los Estados Unidos! Si uno corriera una carrera así, tendría que correr en promedio unas siete horas cada día. Me gustaría pensar que podría hacerlo, pero probablemente nunca lo lograría.

Pero hay otra carrera que todos podemos correr. Es una carrera que requiere resistencia. Y antes de empezarla debemos estar dispuestos a dejar de lado todo lo que nos frena. La carrera de la que hablo es nuestra carrera hacia el cielo. No tenemos que llegar antes que nadie; solo tenemos que llegar. Todos pueden llegar como ganadores, pero es una carrera contrarreloj. Satanás sabe que no queda mucho tiempo, y quiere que el mayor número posible de nosotros se fatigue, se desanime, se distraiga y abandone la carrera. Llevará a cabo cualquier plan nefasto que se le ocurra: engañarnos, sacarnos de la ruta, susurrarnos al oído tentaciones…

Jesús, en cambio, quiere que todos ganemos la carrera. Él está con nosotros en la línea de salida, en cada estación de descanso, así como en la meta de llegada. Si lo buscas sinceramente, lo verás correr contigo. Lo oirás susurrarte palabras de ánimo al oído, y también lo verás delante, pidiéndote que sigas sus pasos. Él quiere desesperadamente que cruces la línea de meta. El premio que te espera es una amistad eterna, cara a cara, con Aquel que nunca pensaría en dejarte correr solo.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.