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Hospital Para Enfermos Mentales

Devocional adventista para adoslescentes 2022

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto […] me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos.

Lucas 4: 18, NVI

¿Tienes idea de lo que era vivir en un manicomio en siglos pasados? Los manicomios se parecían más a cárceles que a centros de salud, por la forma en que se trataba a la gente. En aquellos días, un manicomio era para los dementes o «lunáticos… que están furiosamente locos», como dice una fuente. Pero pacientes con todo tipo de problemas también acababan allí, como los sordos, los afectados por retrasos en el desarrollo o por el síndrome de Down e incluso los ciegos. ¿Los sordos y los ciegos? puedes preguntarte. ¿Por qué iban a poner a los sordos ya los ciegos con las personas que padecían enfermedades mentales? La respuesta es sencilla: había muy pocos lugares a los que se pudiera llevar a personas con diversas discapacidades para que fueran tratados como seres humanos.

En este día de 1830, se estableció un hospital en Worcester, Massachusetts, con el propósito de dar a «los locos» un lugar seguro para vivir. Por supuesto, hoy en día nos referimos a estas personas como enfermos mentales o pacientes con alguno de los innumerables trastornos psicóticos que existen. La legislatura estatal aportó 30,000 dólares para construir y supervisar ese edificio, que acogería a 120 pacientes. El principal promotor del hospital fue un hombre llamado Horace Mann, también conocido por su labor en la apertura de muchas escuelas públicas. La mayoría de los pacientes que llenaban las habitaciones de este hospital habían estado anteriormente en prisiones.

Hoy en día, las leyes de la mayoría de los países han mejorado mucho el trato a los enfermos mentales y a personas que sufren otros trastornos complejos, y hay instalaciones para cada categoría de necesidad. Esto no cambia el hecho de que este mundo sigue cargado de personas que sufren. La depresión, el trastorno bipolar, el sida, el hambre, la diabetes, el COVID, por no ir más lejos, amenazan con exterminar al ser humano.

El enemigo de la humanidad trabaja horas extra para mantener a los humanos sumidos en horribles pozos de miseria física y emocional. Lo único que le gusta más que verte sufrir es echarle la culpa a Dios de tu sufrimiento. Pero la verdad es que Dios nunca es la fuente de tu sufrimiento, ni siquiera para lograr un bien mayor. Él solo desea tu felicidad, pero debe dar a cada persona el tiempo y la libertad suficientes para que tome su propia decisión sobre a quién va a seguir. Anhela el día cuando podrá abrir el hospital del cielo y limpiar todas las lágrimas de nuestros ojos.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.