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Las Vegas

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Nadie puede servir a dos señores […] No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.

Mateo 6: 24, NVI

Los primeros años de la década de 1930 fueron muy difíciles para los estadounidenses debido a la Gran Depresión. Todo el mundo estaba sufriendo financieramente. Como todo el mundo, el estado de Nevada necesitaba dinero y los legisladores buscaban idear un plan para aumentar los impuestos. ¿Y cuál fue su solución? El 19 de marzo de 1931 legalizaron los juegos de azar y abrieron casinos. ¿Qué te parece? Estados Unidos se enfrentaba a su peor crisis económica de la historia, ¡y Nevada hizo un plan para estafar a la gente de su dinero duramente ganado!

Hoy en día, los juegos de azar adoptan muchas formas. La gente apuesta en partidos de fútbol, carreras de caballos o boxeo; compran billetes de lotería, juegan a las cartas, desafían a las ruletas y prueban suerte en las máquinas tragamonedas. Las apuestas en línea son el último vicio (y la mayoría son ilegales). A pesar de las restricciones en su contra, el juego se ha convertido en una de las mayores industrias del mundo. Sus ingresos totales solo en los Estados Unidos son mayores que la suma de las ganancias de las cien mayores empresas del país. En la actualidad, unos 90 millones de adultos juegan 500,000/millones de dólares al año, de los cuales casi 450,000 millones se apuestan ilegalmente.

La ludopatía (adicción al juego), como el alcoholismo, es una enfermedad y es destructiva para cualquier sociedad. Anima a la gente a confiar en la suerte ya esperar algo a cambio de nada, en lugar de trabajar duro para conseguir cosas reales en sus vidas. Lo peor de todo es que siempre hay personas que siguen apostando todo lo que tienen, incluso cuando no tienen nada. Jesús nos aconsejó que no podemos servir a Dios y al dinero al mismo tiempo.

O nos centramos en Dios, o nos centramos en el dinero. Centrarse en Dios nos permite construir una relación con Alguien que lo ha arriesgado todo para estar con nosotros y proporcionarnos una vida feliz y significativa. Centrarse en el dinero nos permite comprar más cosas que nos empujan más y más a una existencia superficial y sin sentido. Como esas son las únicas opciones, apuesto que… no… voy a orar para que elijas la primera opción.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.