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Caída Libre

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Pues el ordenará a sus ángeles que te protejan por donde vayas. Te sostendrán con sus manos para que ni siquiera te lastimes el pie con una piedra.

Salmos 91: 11, 12, NTV

¿Te has caído alguna vez de la bicicleta, o de un árbol, o de un tejado? No es nada divertido, ¿verdad? Piensa en lo que sería caerse de un avión, desde miles de metros de altura, unos 5 kilómetros de altura, para ser exactos. Eso es lo que le ocurrió a Nicholas Alkemade el 23 de marzo de 1944. En una misión de bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial, Nicholas tuvo que saltar de su avión y cayó casi 5,500 metros (18,000 pies) sin paracaídas… y vivió. Así es, sin paracaídas. ¿Cómo es posible? Solo con la ayuda de los ángeles de Dios, puedes estar seguro.

Nicholas era el artillero de cola de un bombardero británico en una misión nocturna a Berlín cuando su avión fue derribado por cazas alemanes. Cuando el capitán ordenó a la tripulación que saltaran en paracaídas, Nicholas descubrió que su paracaídas estaba en llamas. En lugar de morir quemado en un avión fuera de control, optó por saltar sin paracaídas. Aterrizó entre árboles y montículos de nieve, y solo se torció una rodilla y sufrió algunos cortes. ¡No se rompió ningún hueso!

Nicholas Alkemade no fue el único «caedor libre» milagroso. El teniente Chisov, un aviador ruso, cayó desde una altura de 6,700 metros [22,000 pies) en Alemania, se golpeó contra el borde de un barranco cubierto de nieve y, de alguna manera, sobrevivió. En Francia, Alan Magee cayó 6,000 metros (20,000 pies] y se estrelló contra el tragaluz de una estación de tren. Se recuperó. Olen Bryant cayó 3,000 metros (10,000 pies] en las montañas de Italia. Al aterrizar en la espesa nieve, sufrió lesiones en el cuello, la espalda, la pelvis y la cara, pero sobrevivió. La única explicación lógica para la supervivencia de estas personas es la existencia y el trabajo de los ángeles.

La promesa de Dios de ordenar a sus ángeles que te protejan se aplica cuando has caído de un avión y caes estupefacto hacia la tierra con el pelo en la cara y sin paracaídas en la espalda; también se aplica cuando quieres seguir a Dios, pero sigues cayendo en la tentación, o cuando sientes que has caído demasiado lejos para que él te salve. Permíteme asegurarte que nunca, jamás, puedes caer demasiadas veces o demasiado lejos de él como para que sus ángeles no te lleven en sus alas. Puede que no sientas un paracaídas deteniendo tu caída, o que no veas las alas brillantes y plateadas de sus agentes angélicos, pero su promesa siempre es cierta, y siempre es cierta para ti.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.