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Muere Beethoven

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Entonces mi alma se alegrará en Jehová; se regocijará en su salvación.

Salmos 35: 9, RV95

Ludwig van Beethoven, uno de los compositores más famosos de la historia, nació en el seno de una familia de músicos de la corte real de Colonia, Austria.

A una edad temprana mostró un talento poco común como músico, y antes que cumpliera ocho años, su padre, Johann, empezó a hacer planes serios para él. Desgraciadamente, Johann era autoritario y duro en sus esfuerzos por convertir a su hijo en un genio de la música. Ludwig tenía solo ocho años cuando Johann lo obligó a dar un concierto él solo.

A los diez años, Ludwig ya componía música y, con la ayuda de maestros talentosos, alcanzó la fama con bastante rapidez. Comenzó a viajar por Europa ya dar conciertos con otros músicos famosos. Estaba muy influenciado por Bach, Mozart y Haydn. Para entonces ya componía sinfonías y conciertos, y pasaba tiempo con miembros de la corte real austriaca en Viena.

Desafortunadamente, como a los veinticinco años, la audición de Beethoven empezó a deteriorarse hasta quedar totalmente sordo a los treinta y cuatro años. Nadie sabe por qué. Algunos médicos creen que se debió a una intoxicación por plomo, al tifus o incluso a su costumbre de sumergir la cabeza en agua fría para mantenerse despierto. Aunque la sordera silenció por completo su oído, no lo hizo callar. Beethoven siguió componiendo, dirigiendo e interpretando. Para ayudarse a oír los tonos, utilizaba una varilla especial fijada a la caja de resonancia de su piano. Mordía la varilla para sentir la transferencia de las vibraciones del piano a su mandíbula, y eso aumentaba su percepción del sonido.

Beethoven murió el 26 de marzo de 1827, pero su música sigue viva. No es conocido por escribir himnos cristianos, pero compuso la música de la Oda a la alegría.

Puede que no seas un gran músico como lo fue Beethoven, capaz de componer música increíble sin la capacidad de escuchar sonidos. Puede que pienses que no tienes ningún talento musical, o ningún talento en absoluto. Dios no nos llama a ser talentosos, a ser famosos, o siquiera a poder seguir una melodía. Simplemente nos llama a ser fieles a él con lo que tenemos: un deseo sincero de alabarle. Un cristiano siempre contento y sonriente en un mundo sombrío puede tener más impacto que todos sus genios juntos.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.