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La Primera Ambulancia

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Lo siguieron por toda aquella región y, adonde oían que él estaba, le llevaban en camillas a los que tenían enfermedades.

Marcos 6: 55, NVI

La primera ambulancia que se utilizó en un hospital de los Estados Unidos fue en Cincinnati, Ohio. Su primer día de servicio fue el 28 de marzo de 1866. La ambulancia, una carreta cubierta tirada por caballos, se parecía mucho a los carros de transporte de prisioneros. Un caballo solía ser suficiente para hacer el trabajo. El primer hombre que condujo esa ambulancia fue James Jackson, quien recibía un salario de 360 dólares al año.

Durante los años que siguieron a la Guerra Civil, muchos hospitales de las ciudades más grandes empezaron a utilizar los servicios de ambulancias tiradas por caballos para sus pacientes. Las enfermeras y los médicos habían aprendido algunas cosas durante la Guerra Civil: se puede salvar vidas si se actúa con la suficiente rapidez, y llevar a los pacientes al hospital puede evitar que los médicos tengan que correr por todo el campo atendiendo a los enfermos. Las tareas de estos conductores de ambulancias solitarios incluían sacar a los médicos de la cama por la noche para atender emergencias y recoger a los pacientes que no eran contagiosos.

Pero los tiempos cambiaron. En la década de 1920, las ambulancias tiradas por caballos ya trabajaban junto a modelos más nuevos impulsados por motores, y pronto fueron sustituidas por completo por ambulancias de vapor, eléctricas y, finalmente, con motores de gasolina. Hoy las ambulancias son mil veces más sofisticadas. Y también cuestan mil veces más.

En los días en que Jesús vivía en la tierra, la enfermedad estaba por todas partes. Había personas que no podían ver, oír o hablar, personas con hemorragias internas y, probablemente los casos más tristes, personas plagadas de lepra. Sin una industria médica eficaz, ¡imagina la impotencia y el desánimo que sufrían estos pobres pacientes! Los que oyeron hablar de Jesús se animaron un poco al pensar en alguien que tenía la capacidad de curarlos, ¡pero todavía tenían que llegar a él! ¿Cómo? Llamaron a la ambulancia, por supuesto.

Lejos de una camioneta que avanzaba a toda velocidad con luces intermitentes, las ambulancias eran sus amigos que los recogían, con camilla y todo, y los llevaban a Jesús. Siempre era un viaje de ida, pues Jesús se alegraba de curarlos. Piensa que, como ellos, tú podrías ser la única ambulancia disponible para alguien que conoces.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.