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McDonald’s Recibe un Impulso

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.

1 Corintios 10: 31, NVI

McDonald’s es uno de los negocios más exitosos de la historia del mundo, pero sin un vendedor ambulante de batidoras, tal vez nunca hubiera llegado a ser la corporación mundial que es hoy.

En 1940, Richard y Maurice McDonald abrieron una pequeña hamburguesería en el sur de California. Querían expandirse, pero no sabían cómo hacerlo. Cuando Ray Kroc entró en el pequeño restaurante con la esperanza de venderles una batidora, se sorprendió de que los hermanos compraron, no una, sino varias. Curioso, Ray preguntó por qué querían tantas, y terminó ofreciéndoles sus servicios como agente comercial. Con su aguda perspicacia para los negocios, Ray sugirió que ampliaran su presencia. El 15 de abril de 1955, Ray abrió su propio McDonald’s en Des Plaines, Illinois, un suburbio de Chicago, y el negocio se convirtió en McDonald’s Corporation. A Ray le fue tan bien que al cabo de unos años compró la parte de los fundadores hermanos McDonald, por 14 millones de dólares.

Diez años después de abrir aquel restaurante de Chicago había más de 700 locales en todo Estados Unidos. Para la década de 1980, Ray había convertido McDonald’s en un imperio internacional de hamburguesas de miles de millones de dólares. Y en 2009, más de 31,000 restaurantes atendían a más de 58,000,000 de clientes en 118 países. Los arcos dorados de Kroc en el restaurante original de Des Plaines, Illinois, siguen siendo el logotipo de la empresa.

La comida rápida es rápida y conveniente, nadie puede negar eso. Es perfecta para quien tiene como objetivo habitar un cuerpo durante muy pocos años y luego dejarlo morir, agotado por el uso excesivo de sus órganos. La comida rápida es una forma estupenda de pasar inadvertido, pasársela sin hacer nada, sobreviviendo a una existencia vacía.

Pero ¿por qué ir cojeando por la vida cuando puedes sentir el viento en la cara montando en las montañas rusas de una misión desafiante? ¿Por qué ir de puntillas, temeroso, por un campo de sueños no realizados cuando puedes remontarte en las corrientes de viento de una realización duradera? Puedes cambiar este mundo para que sea mejor. Dios te creó para una vida abundante, una vida que rebose de acción, aventura y significado. Pero definitivamente vas a querer pasar de largo ante esos arcos dorados. Tu misión requiere un combustible de calidad que no deje apagado tu motor; un combustible que te ayude a honrar a Dios.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.