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Un Increíble Trasplante de Piel

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Te alabaré, porque formidables y maravillosas son tus obras; estoy maravillado y mi alma lo sabe muy bien.

Salmos 139: 14, RV95

La piel es el órgano más grande de tu cuerpo. Sirve como la primera y mejor de las defensas del organismo contra las enfermedades e infecciones invasoras. En un centímetro cuadrado de piel hay: 3 metros de vasos sanguíneos, 36 sensores de calor, 75 sensores de presión, 600 sensores de dolor, 1,300 células nerviosas, 900 terminaciones nerviosas, 100 glándulas sudoríparas y tres millones de células en total. Con todas esas piezas anatómicas que caben en un pequeño centímetro cuadrado de piel, es increíble que nuestra piel pueda curarse. Pero lo hace. La capacidad de la piel para curarse a sí misma es uno de los milagros más sorprendentes del cuerpo humano. La coagulación de la sangre, el sistema inmunitario que trabaja horas extras para mantener a raya las infecciones y la capacidad de la piel para curarse sin dejar cicatriz son algo sencillamente increíble.

Las personas con lesiones graves en la piel, como las víctimas de quemaduras, suelen necesitar injertos de piel. Los médicos extraen piel de otras partes del cuerpo de la misma persona para cubrir la zona herida. Cuando una herida es tan grande que el médico no puede encontrar una zona adecuada de donde tomar la piel, puede optar por cortar pequeños trozos de piel de varios lugares y unirlos sobre la herida a modo de rompecabezas. Pero ¿qué ocurre si el médico no encuentra suficiente piel para cubrir la zona herida? La respuesta a este dilema se encuentra en una mezcla de piel de vaca, cartílago de tiburón y plástico: la piel artificial.

Esta «piel» fue desarrollada por un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts, Estados Unidos, y el 23 de abril de 1981 fue trasplantada con éxito a diez pacientes con quemaduras graves, tres de los cuales habrían muerto sin el procedimiento. Imagina todas las lágrimas de estos pacientes y de sus familiares, pensando que probablemente iban a morir, o bien a vivir una existencia muy amarga como consecuencia de estas graves quemaduras. Y luego imagina el alivio y la alegría que inundaron sus cuerpos cuando se les adhirió esta increíble piel nueva, que los llevó a una nueva vida.

Nuestro asombroso Creador, que nos formó con sus propias manos, nos creó con una cubierta que se cura sola. Incluso en el desastre de nuestra existencia estropeada por el trauma y la enfermedad, él nos dio la capacidad de curar aun los casos más extremos. Puedes estar seguro de que el gran Médico, que puede curar la piel más dañada, también puede curar el corazón más dañado.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.