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Tengo Mis Ojos Puestos en ti

Devocional adventista para adoslescentes 2022

El ojo es la lámpara del cuerpo. Por tanto, si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz.

Mateo 6: 22, NVI

¿Qué haríamos sin nuestros ojos? Ver es de vital importancia y, en muchos aspectos, es el más importante de nuestros sentidos. Claro que oír es importantísimo también. La música no sería lo mismo sin los oídos. Y hay que poder sentir. ¿Te imaginas no poder sentir el balón de baloncesto en tus manos, un beso en la mejilla o una tachuela en el pie? Y necesitas oler y saborear. Un licuado no sería lo mismo sin esos dos sentidos: fresco, pero muy, muy aburrido.

Pero sin los ojos, bueno, la lista de cosas que no podrías hacer, al menos no muy bien, es casi interminable. No podrías bajar una colina en bicicleta, deslizarte por el barandal en una pista de patinaje o estacionar en paralelo. Sin tus ojos no podrías leer ni escribir, estudiar tu libro de texto de Biología, tomar apuntes en clase, escribir un trabajo de investigación, jugar con tus videojuegos favoritos, ver una película, hacer snowboarding o jugar al voleibol, al baloncesto o al fútbol. ¿Entiendes lo que digo?

Así que una vez que pierdes los ojos, tu vida se acaba, ¿verdad? No; no es así. Mucha gente sigue llevando una vida bastante normal sin la vista; bueno, excepto quizá manejar o usar un snowboard. Ciertamente pueden «ver» películas, leer e incluso tomar apuntes en clase si tienen el equipo adecuado.

Hubo un día en que las personas que habían perdido la vista solo podían soñar con tener la oportunidad de volver a ver. Los trasplantes de córnea y los trasplantes completos de ojos eran ideas de ciencia ficción, hasta el 9 de mayo de 1944. Ese día se inauguró el primer banco de ojos de Norteamérica en el Hospital de Nueva York. Un banco de ojos es una organización que recibe ojos de personas recién fallecidas, ya sea con el consentimiento del donante antes de morir o con el de sus familiares tras el fallecimiento. Los doctores Richard Paton y John McLean fueron los responsables de la creación del banco de ojos, y 21 hospitales de la zona de Nueva York comenzaron a enviar donaciones de ojos al banco.

¿Has pensado alguna vez en donar tus ojos a un banco de ojos si llega el momento en que ya no los necesites? Piénsalo. Tus ojos podrían llevar la luz de la vista a alguien mucho después de que te hayas ido. ¡Tremendo regalo!

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.