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Calientitos para vivir

Devocional adventista para pequeños 2022

Versículo para hoy:

Yo soy la luz del mundo.

Juan 8: 12

EN CASA DE MI ABUELITA, había un árbol, que era la casa de muchas iguanas. Era sorprendente contemplarlas al tomar el sol, porque permanecían tan quietecitas en la rama donde estaban, que hasta parecían estatuas. Mi abuelita me explicó que las iguanas necesitan del sol para calentar su cuerpo, ya que ayuda a su organismo a realizar otras funciones vitales; de otra manera, no sobrevivirían.

Nosotros, al igual que las iguanas, necesitamos de Jesús, que es nuestro Sol, cada día en nuestra vida. Por eso, hoy te contaré la historia de Judas, uno de los doce discípulos. Su vida fue muy triste. Aunque estuvo con Jesús todo el tiempo escuchando las historias que narraba, recibiendo las hermosas enseñanzas del reino de los cielos, presenciando los maravillosos milagros que hacía, así como la sanación de muchos enfermos, Judas no encontraba alegría en esas cosas. Su espíritu egoísta y ambicioso lo llevó a perder de vista la misión de Jesús y la de ellos.

Así que, un día, buscó a quienes perseguían a Jesús, revelándoles en dónde estaría. A cambio, recibió 30 monedas de plata, pero fue dinero que no disfrutó, sino que, al contrario, lo llevó a la muerte. ¡Qué triste historia! Judas permanecía con Jesús, pero no permitió que los rayos del Sol cambiaran su vida.

Amiguito, permite que Jesús transforme tu vida, y siempre serás muy feliz.

Oración: Querido Jesús, deseo que tus rayos penetren en mi vida. Amén.

¡Hola! Soy Vanessa. ¡Me encanta trabajar con niños! Por eso soy maestra de primaria en una escuela de México. Espero que disfrutes cada día de las meditaciones de este devocional que he preparado con cariño para ti.